INTERCAMBIO DE EXPERIENCIAS SOBRE EL PAPEL DE LAS ORGANIZACIONES CAMPESINAS EN EL MANEJO DE PROBLEMAS Y OPORTUNIDADES DE DESARROLLO AGRICOLA
2 de septiembre y el 31 de octubre, 1996


CASO: EL PROCESO DE CONSTRUCCION DE ORGANISMOS FINANCIEROS DE BASE EN EL CAMPO MEXICANO (1)

Ramón Braojos García
Coordinador del equipo participante de AMUCSS

I. Introducción.

Se trata de compartir, analizar y delimitar un proceso social complejo: la viabilidad de construir alternativas de Financiamiento rural autogestivas como respuesta y alternativa a la exclusión económica y financiera de los campesinos mexicanos. De un lado se trata de analizar los procesos de organización campesina, de apropiación social, de control técnico y administración financieras que se han dado en el caso de las uniones de crédito campesinas; de otro, cómo el medio ambiente externo (programa de ajuste, globalización financiera, liberalización comercial, marco jurídico inadecuado, intervención del Estado , etc. determinan y delimitan la experiencia. Las lecciones que se derivan del análisis de esta experiencia de organización hacia el movimiento campesino mexicano y la construcción/reorientación de sus estrategias de sobrevivencia y de lucha contra la exclusión; las lecciones que se derivan también para las agencias de desarrollo que buscan promover el desarrollo de nuevas experiencias de ahorro y crédito y finalmente, cuáles son las condiciones bajo las que es posible construir un nuevo sistema de financiamiento para comunidades rurales en México.

Esta descripción general sirve para incorporar reflexiones amplias, a nivel de las metodologías de construcción de organismos financieros de base y sus instrumentos tecnológicos (diseño institucional, formación de cuadros, modelo inicial de la UC); de la correlación o contradicción entre las formas tradicionales de organización social y los requerimientos de la organización financiera (cambios culturales, prácticas de democracia, acceso a la información, papel de los liderazgos, etc); entre la intervención del Estado y el libre mercado. y finalmente, la prueba de fuego: ¿Han cambiado en algo las opciones para los campesinos socios de las Uniones de crédito? ¿Qué se puede esperar en el corto y mediano plazo de la existencia de las uniones de crédito? Para qué construir este tipo de organismos financieros de base y su diferenciación con organismos financieros tipo bancos privados?

II. Descripción.

En la segunda mitad de la década de los setenta, cuando la mayoría de las grandes organizaciones campesinas del país habían logrado respuestas favorables a sus reclamos de tierra, la necesidad de enarbolar una nueva bandera se vuelve imperativo. Es así que, de la lucha por la tierra se pasa a la lucha por la apropiación del proceso productivo.

Al principio, la lucha se dio en la modernización de la producción (maquinaria, variedades mejoradas, fertilizantes, insecticidas, etc.), bajo la premisa de que el campesino debía alcanzar los niveles de productividad de los grandes propietarios. Pronto se vio que el problema de los ingresos campesinos no se limitaba a los rendimientos físicos, la comercialización y el acceso al crédito representaban cuellos de botella que impedían competir en igualdad de condiciones a nivel interno.

La estrategia más socorrida fue la creación de empresas comercializadoras bajo diferentes figuras jurídicas, otra estrategia fue la creación de uniones de crédito, figura "sui generis" creada en 1932, como organismo auxiliar de crédito dentro de la legislación mexicana.

Ambas estrategias debieron enfrentar tanto a las estructuras privadas, generalmente en manos de los grandes propietarios, como a las estructuras estatales, que aseguraban el dominio político sobre los campesinos.

El acceso al financiamiento resultaba especialmente desfavorable para los campesinos. Entre 1980 y 1982, período de mayor derrama crediticia por parte del Estado al sector primario, apenas el 50% de los campesinos se beneficiaron con él, contra el 25% en el lustro anterior y 16% en 1990.

Pero el problema no se limita al acceso, cerca del 90% del crédito es a corto plazo (capital de trabajo a 6 meses), etiquetado y homogéneo. Esto significa que la banca, casi exclusivamente la de desarrollo (Banco Nacional de crédito Rural, BANRURAL), establece líneas de crédito por cultivo ­aquellos que la política gubernamental considera de mayor importancia, principalmente básicos­, con montos uniformes por región (máximo 70% del costo del paquete técnico por ella determinado y dependiendo de los rendimientos promedio regionales).

Los efectos de esta política son fácilmente deducidos; para la mayoría de los productores resultan insuficientes, ya que los niveles de capitalización de la mayoría son inferiores a la media, además, los créditos presuponen que los sistemas de producción son de monocultivo, lo cual resulta totalmente erróneo. Ante esta situación, los campesinos optan por no aplicar el paquete técnico completo y/o recurrir a los prestamistas. Con lo cual, al reducirse los rendimientos y encarecerse el crédito, se entra en un circulo vicioso de descapitalización.

Esta situación se agrava con dos prácticas permanentes de BANRURAL, la entrega de los créditos con cerca de dos meses de retraso respecto a las fechas de siembra y que parte del crédito es entregado en especie (semilla, fertilizante, etc.). Sin embargo, la razón por la cual las organizaciones campesinas buscaron mecanismos que les permitiesen apropiarse del proceso crediticio, fue el uso político que el instrumento ha tenido desde la creación del primer banco de desarrollo para el sector.

Es así que las Uniones de crédito Campesinas (UCC), se constituyen a partir de organizaciones de tipo reivindicativo, con una importante cohesión en torno a fuertes liderazgos. El lema que implícitamente enarboló este movimiento fue: por un crédito suficiente, oportuno y barato.

Con unas bases agraristas, líderes visionarios y técnicos bien intencionados, en la década de los ochenta se constituyeron los primeros organismos financieros de base campesinos, bajo la figura jurídica que mayores posibilidades mostraba en ese momento: la Unión de crédito.

Las UC están reconocidas dentro de la legislación mexicana como Organismos Auxiliares de crédito, con carácter de Sociedades Anónimas. En este sentido, está compuesta por accionistas fiscos y/o morales, no pudiendo en ningún caso poseer un solo accionista (fisco o moral) más del 10% de las acciones. El órgano máximo de la UC es la asamblea de socios (accionistas), quien elige a un Consejo de Administración y a un Comisario. La UC requiere de una autorización por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) para poder constituirse y operar, además, le debe entregar reportes mensuales, semestrales y anuales sobre su operación y situación financiera, lo cual le otorga un carácter de organismo financiero formal. La Secretaría de Hacienda y crédito Público (Ministerio de Finanzas) determina cada año el Capital Social Mínimo que deben tener las UC, de no alcanzarse dicho capital, la CNBV puede revocar la autorización de una UC.

La UC sólo puede tener operaciones con sus socios, pudiéndoles otorgar financiamientos hasta por 40 veces el capital accionario de cada socio. En la realidad, la mayoría de las UCC han fijado techos máximos de endeudamiento de 10 a 15 veces el capital social individual.

Para promover la constitución de las UCC, se crearon equipos de dos personas, un líder de la región y un técnico surgido de la organización nacional. Ante el escaso conocimiento sobre experiencias similares a nivel nacional e internacional y la complejidad que significa crear una UC, los equipos promotores se apoyaron en un operativo de la CNBV (que cobraba por el trabajo extra­oficial) y posteriormente en un "machote" de un proyecto ya aprobado. Por lo general, el líder quedó como presidente del Consejo de Administración, mientras que el técnico quedó como gerente de la UCC.

El proceso de constitución de las UCC, promoción, elaboración del proyecto para la CNBV, constitución del capital y autorización, llevó un promedio de dos años. Sin embargo, los problemas apenas empezaban.

Había que conformar un equipo técnico capaz de administrar la Unión, en regiones básicamente rurales, y; con un capital social de 9,000 USD, resultaba imposible cubrir las solicitudes de los socios, por lo que se requería de fuentes de financiamiento externas.

La mayoría de los técnicos disponibles tanto dentro de las organizaciones nacionales, como a nivel regional, eran agrónomos, sociólogos y antropólogos, con algunos economistas y contadores, pero todos ellos con escasa o nula experiencia administrativa y mucho menos financiera. Por otro lado, la principal fuente financiera de apoyo fue el mismísimo BANRURAL. Bajo estas circunstancias, las UCC reprodujeron el esquema crediticio de la banca de desarrollo, es decir, el esquema que deseaban modificar. ¿Por que? Pues bien, porque ni los dirigentes, ni los técnicos y mucho menos los socios, conocían esquemas crediticios diferentes, algunos los intuían ­ni siquiera los imaginaban así-. Además, el BANRURAL imponía sus criterios operativos a aquellas UCC que descontaban recursos con Él ­la gran mayoría­, convirtiéndolas en simples ventanillas que, gran ventaja, no le representaban costo alguno, ya que ni siquiera le transferían puntos de intermediación por su trabajo de administración, seguimiento y cobro de los créditos.

Es cierto que el control político del BANRURAL, y por lo tanto del Estado, se diluyó. Desafortunadamente, la dirigencia (en unos casos la política y en otros la técnica) de las UCC retomaron esa función, otorgando créditos políticos para mantener su influencia con las "bases".

Si bien durante los primeros dos años de operación las recuperaciones de las UCC oscilaban entre el 85 y 100%, pronto los problemas administrativos y operativos causaron una seria caída en las recuperaciones y conflictos con la CNBV. Por si fuera poco, la SHCP empezó a incrementar el monto de los Capitales Sociales mínimos exigidos, entre un 100 y 150% anualmente.

Esto forzó a que las uniones buscaran desesperadamente fuentes alternativas de capitalización, ya que sus socios originales no contaban con la capacidad de capitalización exigida. Las nuevas fuentes fueron: nuevos socios, de orígenes diversos y desconocido comportamiento crediticio; los gobiernos estatales y federal, y; fundaciones internacionales.

La solución resultó contraproducente. Los nuevos socios carecían de la cohesión de los fundadores, la mayoría se adhirieron a las uniones porque tenían "carteras vencidas" (impagos¿con la banca de desarrollo o la comercial, o bien, porque bajo el esquema crediticio tradicional resultaban inviables sus unidades de producción. En síntesis, la gran mayoría de estos socios se convirtieron en menos de un año en "carteras vencidas", agrandando el problema. En lo que respecta a las donaciones, también viciaron el espíritu unionista y además debilitaron su independencia y autogestión.

La Asociación Mexicana de Uniones de crédito del Sector Social (AMUCSS), se crea en 1990, como respuesta a las necesidades individuales de las UCC, de contar con un apoyo a nivel central que interceda por ellas ante las instancias federales (SHCP, FIRA, BANRURAL, CNBV, etc.). El personal que integra en sus inicios la Asociación, venía desarrollando estos trabajos de apoyo desde varios años antes, en el seno de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA). Sin embargo, debido a que buena parte de las UCC no estaban afiliadas a esta organización nacional, sino a otras o bien a ninguna, se consideró necesario crear una organización de tipo gremialista, con carácter técnico e independiente de las 11 centrales campesinas existentes, que pudiese agrupar a las UCC, permitiéndoles conservar sus ligas políticas con la central que mejor les pareciese a cada una.

En sus inicios, la AMUCSS se dedicó de tiempo completo a la gestoría a favor de sus asociadas y a la creación de nuevas UCC. La mayor parte de sus acciones fueron de "apaga fuegos", mediando ante la CNBV para que no revocase los permisos de las uniones, o bien ante la banca de desarrollo para que canalizase mayores financiamientos a Través de las mismas, en mejores condiciones.

Pronto se vio que esta operativa no estaba resultando, pues los problemas ante la CNBV se volvían reiterativos y cíclicos, lo cual mostraba que existían problemas estructurales que no estaban siendo convenientemente identificados, analizados y abordados. Tras serias reflexiones internas del equipo, se determinó que existían problemas internos (administrativos y operativos¿y problemas externos (tipo de regulación y legislación, relación con las fuentes financieras, esquemas crediticios nacionales, políticas macro y sectoriales, etc.). Resultaba imperativo buscar soluciones al conjunto de la problemática, tanto al interior, como al exterior del país.

Así que se establecieron contactos con diferentes sistemas financieros de base en el extranjero y se analizó el esquema de las "cajas de ahorro populares" mexicanas, las cuales tienen una larga trayectoria en el centro del país.

Asimismo, se detectó la necesidad de conocer mejor la problemática de las UCC, no ya a Través de los informes financieros enviados ­más o menos regularmente­ a la CNBV, o de los comentarios verbales de sus dirigentes y gerentes, sino por medio de diagnósticos integrales realizados por el personal técnico de la AMUCSS.

Ninguno de los tres trabajos fue sencillo. La literatura sobre experiencias éxitosas en otros países resultaba superficial y, sobre todo en los casos de países en desarrollo, realizada al calor de procesos incipientes, por lo que no quedaba claro el nivel de éxito y la objetividad de los documentos. En cuanto a las cajas de ahorro, había que introducirse en un sistema que si bien se encontraba consolidado, carecía de respaldo legal, por lo que el trabajo de campo debió ser extenuante. Los diagnósticos dieron un primer resultado casi inmediato; las UCC no se identificaban plenamente con la AMUCSS, se servían de ella cuando tenían problemas, pero no estaban dispuestas a "sufrir" una auditoría por parte de ella.

A pesar de ello y, en parte, gracias a que el Estado promovió, especialmente a Través de Nacional Financiera (banca de desarrollo para la micro, pequeña y mediana industria y el comercio, NAFIN), durante el período de 1990­94 la formación masiva de uniones de crédito, se lograron establecer diferentes contactos con sistemas financieros de base tanto en Europa, como con los de USA y Centro y Sud América. Gracias a un apoyo de la Inter American Foundation (IAF), se realizó un estudio sobre las cajas de ahorro populares y con el apoyo del FIRA (Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura, banca de desarrollo de segundo piso) y de la Secretaria de Agricultura, se realizó el primer diagnostico integral a una UCC.

Los resultados fueron aleccionadores, aunque no siempre halagadores. La situación dentro de las UCC resultaba peor de lo que imaginábamos, tanto en las cuestiones administrativas, como en las de cobertura y apropiación por parte de los socios. así la CNBV tuviese la información de que disponía la AMUCSS, revocaría a la mayoría de las UCC. Sin embargo, no eran los problemas contables los que más preocupaban (por lo menos no existían fraudes), sino el desconocimiento sobre la operativa de las uniones que prevalecía, no ya entre los socios, sino entre los directivos y el equipo técnico. La mayoría de las fallas administrativas se debían al desconocimiento de las reglas para operar una empresa y en particular una de tipo financiero.

En cuanto a los socios de las UCC, se corroboró que existía una bajísima identificación hacia la unión. La relación se asemejaba mucho a la que mantenían con la banca, es decir un espacio donde podían solicitar y obtener créditos, sin mayores responsabilidades de su parte. En general, no la concebían como un organismo sobre el cual podían tomar decisiones y participar activamente. Esto se debió principalmente a la forma en que se integraron las uniones; más por el convencimiento de los líderes que de los propios campesinos, y en no pocos casos, porque buena parte del capital social se integró con donaciones y no con aportaciones directas de los socios. La falta de conocimiento sobre cuestiones financieras y la ausencia de métodos de comunicación sencillos sobre el desarrollo operativo y administrativo de las uniones, también influyó en la actitud de los socios.

En general, los socios recibían de las uniones el mismo tipo de crédito que de la banca de desarrollo, en condiciones similares de plazos y tasas de interés (en ocasiones las tasas de interés de las uniones resultaban superiores a las de la banca, por la ausencia de intermediación). La diferencia sustancial estriba en la posibilidad de recibir financiamiento, lo cual cada vez resulta más complicado en el medio rural ­la banca de desarrollo se redujo en más del 50% en los últimos 7 años y la banca comercial no tiene interés en el sector agropecuario, especialmente en el de pequeños y medianos productores.

Al cabo de dos años de análisis y tras haber realizado diagnósticos integrales a 8 UCC, la AMUCSS ha identificado los principales problemas y oportunidades que implica la creación de organismos financieros de base formales, así como los particulares de la experiencia de UCC en México.

III. Ventajas de las UCC.

1. A diferencia de la banca, estos organismos cuentan con un conocimiento casi personal de sus socios que, en principio, les permite otorgar créditos con menores riesgos. La relación personal de los acreditados con otros socios o con los directivos del organismo, los presiona a cumplir con sus obligaciones financieras. Cabe señalar que para ello es necesario contar con un sistema de cobranza efectivo, ya que algunos deudores no se acercan para pagar, por razones diversas, pero si se les va a cobrar con tiempo, reaccionan favorablemente.

2. Aun en el caso de las UCC que deben cumplir una gran cantidad de requisitos administrativos ante las instancias gubernamentales, los costos de operación son muy inferiores a los de la banca. Esto permite, en el caso de operar con el capital propio o de contar con una intermediación, manejar intereses inferiores a los de la banca comercial ­en el caso de la banca de desarrollo, esto no siempre es posible, ya que generalmente maneja intereses subsidiados-.

3. Los organismos de base, no tienen como finalidad maximizar sus ganancias, sino las de sus socios. Es decir, el organismo busca su rentabilidad financiera ­de lo contrario resulta inviable­, manteniendo el valor real de su capital y cubriendo sus costos de operación, para lo cual es necesario que las unidades de producción de sus socios sean rentables.

4. Por lo general, los servicios financieros son sólo parte de las necesidades de una región. A partir de un organismo financiero de base, es posible apoyar la creación de otros organismos o empresas que brinden otros servicios necesarios (asistencia técnica, comercialización, aseguramiento, servicios médicos, etc.).

5. Además, en el caso de crisis regionales y/o nacionales, estos organismos tienden a permanecer hasta el final en su región, apoyando a los socios, a veces a costa de su propia desaparición. Si existe apropiación del organismo por parte de los socios, esto último difícilmente sucederá, ya que lo consideran parte de su patrimonio y están dispuestos a sacrificar parte de su nivel de vida por mantenerlo, pues están conscientes de su utilidad pasada, presente y futura.

IV. Desventajas de las UCC.

1. La población rural, en particular los productores agropecuarios, de los países en desarrollo, carecen de una cultura financiera formal. Esto dificulta la apropiación de un organismo tan especializado, pues no se comprende a cabalidad su funcionamiento, por lo tanto tampoco sus posibilidades y sus limitaciones. Por otro lado, significa la ausencia de información numérica sobre los resultados económicos de las actividades productivas de los socios.

2. Por lo general, las figuras jurídicas disponibles para este tipo de organizaciones fueron creadas por los administradores nacionales, con formación de banqueros, por lo que su estructura y reglamentaciones resultan demasiado complejas (por lo menos al inicio de las operaciones) y la supervisión inadecuada. Esto implica costos fijos elevados, la generación de información hacia afuera y no para el consumo interno y conflictos permanentes con las autoridades financieras.

3. La administración de cualquier empresa requiere de una formación mínima (formal o informal), pero esto se hace más evidente en el caso de los organismos financieros y más así si son formales. En estos casos se requiere personal calificado, por lo menos en las aéreas de gerencia y contabilidad. El encontrar este tipo de profesionales en las aéreas rurales no es fácil; por el contrario, el "importar" personal de las ciudades presenta un serio riesgo de integración y de comprensión de los fenómenos socio­culturales. Por último, sean locales o externos, los integrantes del equipo técnico tienden a subordinarse a las decisiones de un presidente fuerte, o bien a manejar el organismo a su libre albedrío ante consejos de administración débiles.

4. El capital con que cuenta un organismo financiero de base en su inicio, suele ser insuficiente para enfrentar las necesidades de inversión en su área de influencia, requiriendo fondearse a Través de otras instituciones. Normalmente esto implica adoptar, explícita o implícitamente, esquemas crediticios ajenos a las condiciones socio­culturales y económicas de los socios y de la población local.

5. La mayoría de los especialistas recomiendan empezar otorgando créditos de bajo monto y a plazos cortos, hasta crear un historial crediticio de los socios o usuarios. Sin embargo, la mayoría de las unidades de producción rurales de los países en desarrollo presentan altos niveles de descapitalización, requiriendo para su desarrollo fuertes inversiones en bienes de capital y capital de trabajo a plazos de por lo menos 3 o 4 años.

V. Especificidades del caso de las UCC en México.

a. Su nacimiento se dio como una lucha por arrebatar al Estado el control del financiamiento rural, sin embargo, con las reformas neoliberales emprendidas a partir de 1982, y sobre todo a partir de su consolidación en 1988­94, las UCC se vuelven la "única opción" para un segmento importante de los productores agropecuarios. La banca de desarrollo se reduce a su mínima expresión, concentrando una mayor derrama crediticia entre menos de la mitad de sus beneficiarios previos y la banca comercial se retira de un gran número de plazas rurales.

b. Sin embargo, a partir de 1994 y en especial a partir de la crisis económica y financiera de diciembre de dicho año, la posición del Estado respecto a las uniones de crédito en general se modifica. Si bien nunca se vieron como una opción a largo plazo, entre 1990 y 1994, se les toleró y hasta se les impulsó como un apéndice del sistema financiero de desarrollo.

Al entrar en crisis todo el sistema financiero, lo primero que había que extirpar fueron precisamente los apéndices. El método fue muy sencillo, presionarlos por el lado administrativo y negarles los cuantiosos apoyos económicos que se le brindaron a la banca. Es decir, afixiarlos legal y económicamente.

c. Una de las mayores debilidades de las UC era su imposibilidad legal de captar ahorro, aun de sus socios, imposibilitándoles la independencia financiera. Tras cerca de 2 años de cabildeos, se logró modificar la ley y dotar de ese derecho a las uniones, pero la CNBV arguyó, no sin cierta razón, que en las condiciones de crisis financiera de dichos organismos, resultaba sumamente riesgoso captar ahorro, por lo que les fue denegado dicho derecho.

d.Otra seria debilidad es el impedimento de asociación financiera entre varias uniones en un organismo financiero integrador (unión de uniones, banco cooperativo, etc.). Esto significa que, con operaciones en un sector de alto riesgo (por algo la banca comercial no desea arriesgar en él), las uniones se encuentran totalmente aisladas e inermes ante fenómenos climáticos o comerciales, que en un solo ciclo agrícola pueden causar la quiebra no sólo de la unión y de sus socios, sino de una región entera.

e. Por último, el fuerte liderazgo político de los presidentes de las uniones, que es una de sus debilidades administrativas, ha resultado ser una de sus mayores fortalezas en la crisis actual. En efecto, si el Estado no ha acabado con las UCC, no es por falta de ganas ­son una piedra en el zapato del neoliberalismo­, sino porque temen a la incierta reacción de los grupos campesinos organizados, como se dice comúnmente, "más vale malo por conocido, que bueno por conocer".

VI. El proyecto de AMUCSS.

Ante esta situación y con las lecciones aprendidas con nuestras asociadas y en el extranjero, la AMUCSS decidió que las UCC no tienen viabilidad en el mediano plazo bajo su estructura actual. Por lo tanto, es necesario realizar una reestructura y depuración profundas, manteniendo aquellas UCC que bajo la nueva estructura sean viables y transformando en otro tipo de organismo ­más sencillo y menos pretencioso­ aquellas que no lo sean. Lo que se propone es crear un Nuevo Sistema Financiero Rural, cuyas características sean:

Como contrapartida, se tendrá un organismo de representación, tipo federación, encargado de las negociaciones con el Estado y de las relaciones políticas con otras instancias de carácter nacional e internacional en los ámbitos económicos y financieros (FOLADE, CICA, BM, BID, etc.).

Una parte fundamental del sistema es el establecimiento de un mecanismo de supervisión preventiva, avalado por las instancias gubernamentales de supervisión (CNBV). Se busca modificar el actual sistema de supervisión "punitiva", por uno más eficaz que permita detectar y corregir los problemas antes de que estos se vuelvan crónicos e irresolubles.

Para lograr lo anterior resulta indispensable reestructurar y sanear primero a los organismos existentes, dotándolos de las herramientas necesarias para ello.

La capacitación de los socios, directivos y equipo técnico a Través de talleres de Calidad Total (para motivarlos y detectar los problemas específicos de cada unión) y de programas de mejora en la práctica, han sido el inicio de esta nueva etapa. Simultáneamente, se realizan análisis de los sistemas de producción de los socios, con la finalidad de conocer ¿qué hacen? ¿cómo lo hacen? y ¿para qué lo hacen?, así como sus resultados económicos. Esto resulta indispensable, si se pretende dar un nuevo servicio enfocado a los socios.

Pero la capacitación y los análisis no son suficientes, es necesario establecer nuevas formas de comunicación y de participación al interior de las uniones, así como promover el intercambio de experiencias con otras uniones y organismos financieros de base.

En este sentido los resultados han sido bastante buenos, ya que en aquellas uniones donde se ha estado trabajando con este nuevo esquema, los avances han sido significativos, con excepción de una que tenía problemas de integración de origen y que probablemente desaparezca pronto.

Así queda un largo trecho por recorrer, pero en estos momentos el mayor obstáculo es la posición del Estado, que no da su brazo a torcer y por lo tanto los apoyos necesarios para continuar con el proyecto del Organismo financiero Integrador, se ha retrasado, dificultando el desarrollo del proyecto.

VII. Conclusiones.

Las características socio-políticas del movimiento campesino mexicano, así como la inexperiencia en el manejo de organismos financieros de base, marcaron de origen el desarrollo de la experiencia de las UCC.

A pesar de los errores pasados y presentes, la necesidad y determinación de productores, dirigentes y técnicos, ha permitido la continuación del proyecto de organismos financieros de base. El proyecto original se ha modificado en su parte técnica, pero en sus objetivos se ha mantenido, con mayores pretensiones y mayor claridad que en el inicio.

Muchos errores al iniciar, hubiesen podido evitarse de tener mayor conocimiento de otras experiencias en Africa, América Latina y Asia principalmente, pero también de Europa y los EUA. Sin embargo, las particularidades culturales, políticas y económicas de cada país y región, hacen inviables los modelos "llave en mano", la práctica nos muestra los logros y los errores, es sobre ellos que hemos logrado avanzar, aunque falta mucho trecho y el futuro próximo no resulta así halagador.


Notas.

¹ Compañeros del Taller:

Por una serie de problemas operativos, nos resultó imposible enviar nuestro caso en la fecha indicada. Sabemos que estamos fuera del plazo, pero de todas formas estamos enviando nuestro documento. Dejamos a su consideración si este debe ser así leído, comentado y discutido en este Taller, o si simplemente queda como un documento para consumo interno de los participantes.

Pidiéndoles una disculpa nuevamente.

Comentarios, preguntas y respuestas sobre el caso.

 

Ramón,

Más vale tarde que nunca, en especial considerando la interesante experiencia de las uniones de crédito en México.

Algunas preguntas:

1. ¿Nos puedes informar sobre las características legales esenciales de una Unión de crédito? En varios países (como Chile por citar un caso¿hay una gran pobreza de fórmulas jurídicas alternativas. O estás en la informalidad o eres un banco comercial.

2. Dices que "apenas el 50% de los campesinos se beneficiaron" en los 80's con el acceso a crédito. Para mí, 50% es una cifra envidiable. ¿Cuántos fueron los recursos colocados en el sector campesino?

3. ¿Es factible un sistema financiero alternativo que enfrente, con capital limitado, operaciones de inversión (largo plazo), por montos más o menos elevados, y en un sector efectivamente riesgoso (agricultura)? ¿O estamos pensando en organismos concentrados en créditos de corto plazo y de bajo monto? ¿Hay alguna experiencia en algún país Latinoamericano de un sistema financiero alternativo que puede asumir el financiamiento de inversiones agropecuarias por montos significativos y largo plazo?

4. Un banco comercial capta ahorro y sólo una parte muy pequeña la coloca en créditos en el sector agrícola. La mayor parte de las colocaciones son en sectores menos riesgosos y más rentables. Obviamente esto no tendría sentido en una Unión de crédito de campesinos. ¿Qué alternativas existen de manejo de las captaciones para disminuir el riesgo y asegurar una mínima rentabilidad que ayude a la sostenibilidad del sistema?

5. ¿Han pensado en organizar algún tipo de actividad que permita traspasar su experiencia (12­14 años) a otros países y organizaciones? Ustedes indican lo difícil que les resultó conocer experiencias en profundidad y detalle. (No cometan el mismo error!)

Gracias nuevamente por su muy interesante contribución,

Respuesta a Julio Berdegué,

Nos gustaron mucho las preguntas, ojalá suceda lo mismo con las respuestas.

1.­ La unión de crédito se constituye legalmente como Sociedad Anónima de Capital Variable, obteniendo su personalidad jurídica a partir de su inscripción en el Registro Público de la Propiedad y del Comercio.

Se integra por personas físicas y morales (mínimo diez) que aportan recursos económicos para la integración del capital social mínimo exigido por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) a través de la compra de acciones.

La unión está sujeta al control y vigilancia de la CNBV y de la Secretaría de Hacienda y crédito Público, misma que realiza por medio de informes mensuales sobre la operación, organización, contabilidad, inversión y patrimonio, así como de sus balances generales de cierre de ejercicio auditados.

Es una Organización Auxiliar del crédito, debido a que desarrolla algunas actividades propias de los Bancos, representando un mecanismo de articulación entre la Banca (comercial y de desarrollo) y sus socios, con el cual actúa como intermediario financiero para proveer de crédito a sus socios.

A la par de las operaciones financieras, la unión desarrolla otras actividades complementarias al crédito como son: captación de Ahorro, abasto de insumos, seguro, comercialización, transformación industrial, etc., a través del departamento especial vía sus empresas filiales.

Cuenta con una estructura mínima típica de una sociedad anónima; Asamblea General, Consejo de Administración, Comisario (s), Comité de Admisión, Comité de crédito y área operativa.

Bajo el mismo estatus de Organización Auxiliar de crédito, conviven con las UC las: Empresas de Factoraje, Almacenes de Depósito, Casas de Cambio, Arrendadoras Financieras y las Sociedades de Ahorro y Préstamo.

2. Una disculpa, según datos oficiales, el mayor porcentaje de productores atendidos fue 35, no de 50. No obstante, entre 1980 y 83, los créditos agropecuarios representaron el 3.5% del PIB nacional y 42.7% del PIB agropecuario! Sin embargo, el monto por crédito en el período fue 25% inferior al del período anterior. Es decir, hubo una mayor derrrama crediticia entre un mayor número de productores, pero de manera individual recibieron menos crédito.

En lo inmediato, se presentó un importante incremento en la producción, sobre todo de granos básicos, pero al terminarse la derrama crediticia (con tasas de interés negativas), la caída de la producción fue igualmente espectacular, ya que los productores no habían logrado capitalizarse.

3.­ Este es precisamente el punto no resuelto por las múltiples experiencias de financiamiento alternativo (Grameen Bank de Bangladesh, Banco Sol de Bolivia, ADEMI de República Dominicana, y muchas en Africa).

Consideramos que sí es viable un sistema financiero alternativo que atienda adecuadamente las necesidades de los productores rurales, aun iniciando con un capital limitado. Las experiencias del banco íaiffeisen en Alemania y del íabobank en los Países Bajos así lo demuestran. Sin embargo, las realidades de los pequeños agricultores o campesinos del Tercer Mundo, son totalmente diferentes a las de los campesinos europeos de finales del siglo pasado. Proporcionalmente, las necesidades de inversión en capital fijo actuales son mucho mayores.

Por lo mismo, un sistema alternativo forzosamente requerirá durante sus primeros 10 a 15 años, de fondearse con terceros, utilizando su capital social o propio, para créditos de pequeño monto y corto plazo. Según se vaya capitalizando, irá dependiendo cada vez menos de recursos externos, sin que esto signifique llegar a la autarquía, ya que siempre existe la posibilidad de encontrar, en los mercados financieros internacionales recursos a menor costo que en los mercados locales. De ahí la importancia de contar con organismos capaces de interactuar con el sistema financiero clásico y de que el Estado mantenga en operación una Banca de desarrollo de piso, para fondear los créditos de largo plazo.

No conocemos experiencia alguna en Latinoamérica de sistemas alternativos con dichas características.

4.­ Tres principios básicos para reducir los riesgos y asegurar la sostenibilidad del sistema. Primero, diversificar la cartera, no debemos pensar en sistemas de crédito agropecuarios, sino RURALES. La población objetivo es la totalidad de la población rural (agricultores, artesanos, comerciantes, trabajadores, empleados, etc.), esto reduce sensiblemente los riesgos. En el mismo sentido, está la integración financiera de organismos financieros de diferentes regiones, rara vez una catástrofe (natural o económica), afecta de manera similar a todas las regiones de un país, por lo que los riesgos se diluyen dentro del sistema.

Segundo, los créditos en general, pero especialmente los agropecuarios, deben ser otorgados con base a las necesidades reales de financiamiento, contando los últimos con proyectos de inversión técnica, económica, social y financieramente viables. Las mejores garantías de un préstamo son: "la moralidad del acreditado" "la viabilidad" de su proyecto y que el tipo de crédito se adecue a las actividades a financiar (consumo, capital de trabajo, bienes de capital). Esto significa que los créditos deben ser otorgados en cantidad suficiente ­ni más, ni menos­, a tiempo y a los plazos que determine el proyecto. Esto puede ser reforzado con la creación de grupos solidarios, no mayores a 5 individuos, que ejercen presiones morales al interior para que los deudores hagan frente a sus responsabilidades. El mantener al organismo circunscrito a una región más o menos homogénea, permite mantener esta proximidad.

Tercero, Las tasas de interés activas (aplicadas a los acreditados¿y pasivas (aplicadas a los ahorradores), deben de ser positivas en términos reales (superiores al índice de inflación). Las tasas pasivas deberán ser determinadas de acuerdo a las condiciones de los mercados financieros locales. ¿Cuánto obtienen por sus ahorros los posibles usuarios? (tanto en otras instituciones, como en sus inversiones personales, ganado, semillas, etc.). Las tasas activas están determinadas por las pasivas, más los costos de operación del organismo, más una prima de riesgo y/o un margen de protección.

Como corolario, el mejor mecanismo de protección es un sistema de control de la administración oportuno y eficaz, con la participación informada de los socios respecto a la evolución financiera del organismo y de sus resultados (seguimiento­evaluación).

5.­ A partir de la reunión de "La Vía Campesina" el pasado marzo en La Trinidad, Tlaxcala, México, hemos establecido relaciones con los compañeros de Brasil (Trabajadores sin Tierra), de Honduras y de Guatemala. Los primeros ya hicieron una visita relámpago a México y conocieron tanto la experiencia de las UCC, como de las cajas de ahorro. Estamos planeando un seminario de apoyo (teórico­práctico) con los compañeros hondureños y nicaragüenses, con apoyo del IRAM.

Sin embargo, el proyecto más ambicioso es realizar una reunión interamericana en México el próximo año (julio o agosto) con el patrocinio de RIAD, FIDAMERICA y La Vía Campesina, para intercambiar experiencias con el resto de las organizaciones de nuestro continente. Entre tanto, realizaremos una reunión similar nacional (con todos los organismos financieros de base¿a finales de este año (diciembre).

Por último, tenemos un trabajo de publicaciones modesto. Elaboramos y reproducimos documentos y distribuimos libros sobre el tema. Actualmente está en proceso de revisión la traducción del libro "Los campesinos...pueden ser banqueros?", sobre la experiencia africana y, en la traducción, con un capítulo sobre Latinoamérica. El libro será editado en Francia por el IRAM y la AMUCSS colaboró con la traducción de la tercera parte y la revisión de estilo.

Creo que la respuesta se convirtió en otro documento.

Saludos.

Ramón,

Muchas gracias por la información adicional.

Creo que en el tema de sistemas alternativos de financiamiento hay una falta significativa de documentación de las experiencias (de las pocas buenas y las muchas malas).

Es relativamente fácil encontrar información sobre extensión e incluso mercadeo, pero hay muy poco sobre financiamiento, así que me parece que su trabajo es muy importante.

Por ejemplo, ahora en Bolivia estamos tratando de idear un sistema de financiamiento con algún esquema de riesgo compartido (el clima en el Altiplano boliviano es cosa seria), y realmente no hay mucho a donde recurrir. Estoy seguro que vamos a terminar reinventando el café con leche!

Saludos cordiales.

Respuestas a preguntas de Julio Berdegué,

RESPUESTA A LA PREGUNTA 1.­ Como en el resto de países latinoamericanos, el retiro del Estado de funciones económicas para el desarrollo, ha generado huecos económicos y "vacíos" jurídicos para regular las relaciones financieras. Es importante comentar que bajo el mismo estatus de Organizaciones Auxiliares del crédito, en México existen: Empresas de Factoraje, Almacenes de Depósito, Casas de Cambio, Arrendadoras Financieras, Sociedades de Ahorro y Préstamo, y Uniones de crédito.

De éstas, a las Uniones de crédito (UC) y a las Sociedades de Ahorro y Préstamo (SAP) podemos clasificarlas como instituciones financieras semi ­ formales, en la medida que para su funcionamiento requieren de autorización gubernamental y están reguladas por la Comisión Nacional Bancaria, equivalente a la Superintendencia de Bancos de otros países. La diferencia esencial con los bancos es que sólo pueden realizar operaciones financieras con sus propios socios y no están autorizadas para operar cuentas de cheques, fideicomisos o compra venta de divisas, entre otros.

Lo que pudiera ser una ventaja como organismo financiero semi ­ formal: la regulación gubernamental, demuestra en el caso mexicano que no lo es tanto, pues los mecanismos con los que el gobierno regula las operaciones de los organismos, no es lo suficientemente eficaz para garantizar una administración adecuada. Los sistemas de supervisión son complicados, punitivos e ineficaces.

Otra ventaja es el reconocimiento como intermediaria financiera, lo que en términos formales le permitiría un acceso más fácil a recursos bancarios. Sin embargo, es importante considerar que no es suficiente contar con el sujeto jurídico sin ser sujeto de crédito. Especialmente teniendo una intervención predominante en el sector agropecuario, no atractivo para las inversiones bancarias.

RESPUESTA A LA PREGUNTA 4.­ Con las captaciones de depósitos en una UC campesina, estamos buscando la integración de una estructura de capital que permitan una mayor productividad de los recursos económicos que maneja. La posibilidad de ofrecerle al socio un servicio con el beneficio de una renta, implica por lo menos garantizar inversiones con un margen suficiente para sufragar los costos de transacción efectuados (costo de administración, evaluación, cobranza, más el beneficio al ahorrador etc.). Efectivamente la colocación de estos recursos en inversiones agropecuarias que no garantizan una rentabilidad mayor a los costos financieros, no ofrece una opción de inversión para el socio, ni para la UC.

Es por ello que en primer lugar, hay que entender la lógica de las necesidades de liquidez de los usuarios. ¿Para qué usa el dinero prestado? no siempre es para la producción. Es por ello importante tener en cuenta las siguientes medidas de seguridad:

a).­ Métodos de evaluación adecuados. Contar con una metodología de evaluación de los préstamos directa y sencilla que identifique el flujo de caja de la unidad económica familiar, sus ingresos y sus gastos. El esquema tradicional de evaluación crediticia, sobre todo la especializada, generalmente evalúa la capacidad de endeudamiento del usuario y no su capacidad de pago, derivada de la temporalidad y carácter de sus ingresos.

b).­ Estratificación de los préstamos. Es necesario identificar el tipo de crédito que requiere el socio, de acuerdo a sus necesidades productivas o de consumo. ¿Se trata de necesidades de consumo personal, educación, vivienda? o bien ¿Son inversiones fijas, capital de trabajo? No hay que olvidar que nuestro sujeto asociado es una persona con necesidades de consumo y productivas. Dependiendo de ello sabremos si se requiere de un crédito de avío, refaccionario o de libre disponibilidad. Si contamos con fondos de diferente origen, lo más conveniente será usar los depósitos de los socios en préstamos pequeños y de corto plazo y el fondeo bancario en créditos estacionales y de mediano y largo plazos.

c).­ Crédito rural no sólo agropecuario. Si atendemos a nuestra clientela como gremio, lo más seguro es que si se trata de regiones monocultivadoras, una catástrofe natural o económica hará quebrar nuestra empresa. En el ámbito financiero de base, es conveniente diversificar el riesgo del organismo, esto se logra por un lado diversificando la membresía con todo tipo de usuarios y agentes económicos de la comunidad, de otro lado otorgando financiamientos a múltiples actividades. No obstante la diversificación, es importante analizar los segmentos del mercado local y la rentabilidad de esas actividades económicas para determinar los productos financieros que respondan a las necesidades específicas y evitar el otorgamiento genérico de crédito en actividades no viables.