Aída Gutierrez

El SALVADOR

MUJER DIRIGENTE EN LA REPÚBLICA DE EL SALVADOR

Por: Aida Gutiérrez

Tengo 33 años, nací en el año de 1962, en el cantón El Salitre, Municipio de La Reina, departamento de Chalatenango. Crecí junto a siete hermanos, de una familia de agricultores y comerciantes de cerdos. En 1977, cuando tenía 15 años, la masacre sufrida por familiares cercanos en la comunidad El Salitre, fueun hecho que nos hizo tomar conciencia, por lo que mis hermanos y familiares nos incorporamos al movimiento revolucionario de ese momento, lo que implicó el hecho de abandonar la casa e ir a los cerros, montos y otros pueblos del departamento. La organización en la que nos incorporamos fue el Bloque Popular Revolucionario, movimiento en el que observaron la forma en que decidía, por lo que recibí un entrenamiento político militar.

Los dirigentes de la zona, al ver mi capacidad me eligieron como dirigente de un cuadro político, asignándome la tarea de organizar a otro grupo de combatientes; trabajo que duró 3 años. Durante 1981, ocupé parte del tiempo para obtener el noveno grado, combinando las tareas políticas con mi estudio, período en el cual la guerra arreció, muriendo personajes dirigentes de la comunidad, como Don Jesús Chacón y otros.

Situación que llevó a que mis Padres se incorporaran al movimiento, los que al poco tiempo se cansaron de dicha situación, hasta el punto de reprenderme y obligarme a irme a la Nueva Concepción forzadamente; a pesar de eso seguí realizando mi labor. Este hecho obligó a mis Padres a tomar otra decisión, de mandarme para Costa Rica, con el fin de desligarme del movimiento, viaje que no quería realizar sola.

Por fin, antes las suplicas de mis Padres, emigré con ellos y cuatro hermanos hacia Costa Rica. En Nicaragua nos detuvo la migración por indocumentados, por los que los Nicaragüenses nos dieron el status de refugiados. Estando en Nicaragua me involucré en los cuadros de la Coordinadora Nacional de la Iglesia Popular, convenciéndome de hacerme promotora para atender a grupos de refugiados. Las relaciones en este movimiento me conectan con la Asociación de Mujeres de El Salvador, AMES, esto me lleva a trabajar directamente con mujeres refugiadas, grupo que era grande y que carecía de trabajo productivo y afrontaba problemas de pareja, convirtiéndome así en una consejera familiar. Estando en este trabajo, se decide crear una red de mujeres en Nicaragua.

La AMES, en 1983 me conecta para viajar a Cuba a recibir un curso de 8 meses en la Escuela Nacional de cuadros de Cuba, estando ahí pasé a formar parte de la Federación Internacional de Desarrollo de la Mujer. Este estudio me preparó para trabajar con cuadros de mujeres en cualquier país del mundo.

Al regresar a Nicaragua, a consecuencia de la muerte de la Comandante Ana María y el Comandante Marcial, se origina una división interna en el movimiento revolucionario Salvadoreño residente en Nicaragua, lo que provoca inestabilidad en cuanto a mi responsabilidad política, este hecho me obligó a renunciar a mis tareas dentro del movimiento.

A pesar de esto siempre quedó grabada en mi la idea de apoyar el desarrollo y superación de la mujer, lo que me motivó a seguir mis estudios, decidiendo ingresar a un centro de estudios para prepararme como profesora, situación que me costó debido a que no tenía conmigo ningún certificado de estudio. Estando en este lugar, me identificaron como Salvadoreña por mi forma de hablar, lo que me hizo muy popular, otra cosa que me ayudó a esto es el hecho de mi participación como líder.

El resultado de esto, me llevó a que a los tres meses de haber ingresado a este centro de estudios, se realizan elecciones para elegir a la junta directiva de la federación de estudiantes sandinistas, proponiéndome como presidenta, a pesar de no ser nicaragüense, elecciones que gané por muchos votos. Después de tres años, me gradué como maestra normalista, manteniendo siempre el primer lugar entre mis compañeros/as.

Como maestra trabajé en las comunidades rurales cerca del Río San Juan, pero por motivo de bajo salario y superación decidí solicitar ingreso en la Universidad Nacional, lo que no fue posible porque no tenía documentación escolar, lo que me llevó a estudiar para técnico superior agrícola, sobresaliendo en mis estudios y en el aspecto de dirigente estudiantil.

Durante este período, mi familia logró poner una pequeña granja avícola, atendida por todos los miembros, repartiéndose las tareas. Cuando salí del técnico agrícola, en la granja se manejaban 6000 gallinas, lo que necesitaba una administración, la cual asumí, pues mi hermano había formado su propio hogar, no pudiendo afrontar con toda la carga. Esto me llevó a especializarme a través de cursos de avicultura en la Universidad Nacional, traduciéndose en una buena situación económica.

Al llegar al poder la Señora Violeta Chamorro, la situación fue empeorando cada día más, a tal grado que las medianas y pequeñas empresas fracasaron, lo que nos hizo llegar a cero, nos ahogó, en tres años lo acumulado desde los años anteriores lo gastamos, en los estudios de mis hermanos y su mantenimiento.

Esto nos obligó a que a mediados de 1993 comenzáramos a hacer el papeleo para volver como repatriados a El Salvador y es así como el 8 de febrero de 1994 llegamos al país sin ningún centavo en la bolsa. Para poder sobrevivir, obtuvimos un préstamo a través de un primo con las hermanas religiosas en la Comunidad Las Flores, de 7300 colones para un proyecto de pollo de engorde, lo que trabajamos durante un año con doscientos pollos mensuales.

En esta época, un primo me informó de que se estaba promoviendo el Proyecto PROCHALATE, que daba crédito sin ninguna garantía.

Antes de entrar con PROCHALATE, intenté solucionar nuestros problemas participando en la reactivación de la cooperativa de ahorro y crédito de La Reina, lo cuál no prosperó, todo fue engaño, en cuanto al financiamiento,lo cual no properó, todo fue engaño, en cuanto al financiamiento, pero aprendimos de cooperativismo.

Ante esta situación, hice planes para volver a Nicaragua a sembrar sandía, me fue pésimo, pero saqué lo del gasto y un poquito más; antes de irme, le dije a mi Mamá que el miércoles siguiente los de PROCHALATE harían una reunión y que iría a oír lo que decían, para ver si esto talvez pegaba; fuí a la reunión y ahí estaba don chico el del CENTA y Don Bruno de PROCHALATE, que era la primera vez que los veía, diciendo que el financiamiento era para toda clase de cultivos, vacas, gallinas. Pensé, esto va a pegar, no es como la cooperativa; lo que me entusiasmó.

Después de la explicación de los señores, le pregunté a Don Bruno, mire señor y para un proyecto de pollos de engorde, me podría dar dinero, claro me dijo, solo haga un proyectito así, así y así; como sabía de lo que me hablaba, me puse en la noche a hacerlo. Como en ese tiempo me iba a sembrar la sandía a Nicaragua, le dije a mi Mamá que el próximo miércoles habrá otra reunión de PROCHALATE y tiene que ir ella y presén

Al mes de esto, me estaban llamando a Nicaragua para decirme que a mi Mamá le aprobaron el crédito y que estaban construyendo la galera.

La experiencia que vivimos en Nicaragua, nos permitió que en nuestras relaciones familiares no existiera diferencia entre hombres y mujeres, en las actividades hogareñas y productivas, por lo que acá no ha habido ningún problema par desarrollarnos, ya que con el trabajo social nos vimos influenciados por esos conceptos de igualdad de hombres y mujer, conceptos que los seguimos poniendo en práctica; mi Papá y mi Mamá no se extrañan por el hecho de que yo trabaje en el campo y agarre un azadón para mover la cama de las gallinas; venimos trabajando con pollo en 1994 y en 1995, donde me he convertido en la persona que maneja directamente el proyecto. Al principio teníamos un problema de mercado, lo que nos obligó a cambiar la actividad avícola de pollo de engorde por gallinas ponedoras. En 1995 desarrollamos 1500 aves y sólo era el crédito para 1000; el dinero lo explotamos hasta donde diera.

En la actualidad tenemos 2500 aves, financiadas por PROCHALATE, actividad que se ve muy fuerte para la mujer, como se sabe en el campo se tiene el concepto tradicional de que la mujer debe estar en la casa para hacer comida y darle de comer al hombre. Es raro que una mujer busque que hacer otras actividades o irse al campo a trabajar y cuando lo hace, hace doble trabajo, ya que trabaja en el campo y regresa a su casa y sigue haciendo sus actividades domésticas y el hombre a dormir y esto es lo que la gente mira en mi, haciendo preguntas sobre; Mira los años que tienes y no te has casado, y por qué no te casas, cásate para que no trabajes así como hombre.

Esas preguntas no me molestan. Ya que esos trabajos que hago no me estorban, los puedo hacer, además no tengo prohibido hacer fuerzas; ser mujer no es prohibido para, sino que me hace sentir útil, ya que tengo las capacidades de los hombres y las mías como mujer. Este hecho de que no me he casado y por qué trabajo en la granja haciendo todas las labores me han traído una serie de rumores dentro de la comunidad.

A veces pienso que la gente me ve como muy rara, piensan que soy hombre o marimacha. Situación que no me cohibe, y lo que hago aquí no es nada a las actividades que hacía en Nicaragua, partía tablas, techaba casas, escuelas y otras cosas pesadas.

También, entre los hombres, miembros de mi organización del Comité Cantonal de Crédito, del cual soy secretaria, he oído rumores de que no me nombran presidenta por el gran pecado, según ellos, de que no les gobierne o dirija una mujer.

Contacto

Comité Cantonal de Crédito Proyecto "Rehabilitación y Desarrollo de Chalayenango

Ing. Manuel A. Ponce - Director

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