Aleja Huallata Contaja BOLIVIA |
Mi Nombre es Aleja Huallata Contaja, nací el 26 de febrero de 1953 en la comunidad de Jacha Ullami, de la provincia Saucarí del departamento de Oruro.
Soy una mujer de orígen aymará, por lo tanto visto pollera. Mis padres son Silvestre Huallata Pacheco, de 94 años de edad, actualmente vive en mi comunidad (Huallata es un ave del agua, del cual deriva mi apellido paterno) ; mi madre es Salomé Contaja Choque, de 78 años de edad (ambos de matrimonio único), me cuentan que ellos han sido huérfanos de padre y madre desde su infancia.
Somos 3 hermanos, de los cuales 2 varones y 1 mujer. Desde que ya podia caminar muy bien, fui ayudando a mis padres en los quehaceres del campo como ser : cuidado del ganado, trabajos agrícolas y otras actividades cotidianas.
Estas tareas a mi responsabilidad, no me dio la oportunidad de estudiar ni siquiera un año en la escuela, mientras que mis hermanos estudiaban en la escuela y colegio de Toledo donde actualmente es la capital de la provincia Saucarí del departamento de Oruro. Mi madre se fué a Toledo a ayudar a mis hermanos en sus distintos necesidades educativas ; mientras tanto yo estaba en el campo con todas las responsabilidades del que hacer doméstico y trabajos agropecuarios. Posteriormente, a mis 10 años o algo más tuve que adecuarme a ser pastora de otros vecinos de la comunidad de Machacamarca que es una comunidad muy cercana a la mía, con la intención de mejorar el nivel de vida de mi familia, ya que por entonces era poco posible encontrar por lo menos un desayuno con azúcar o un almuerzo con arroz o fideo. En ese entonces fui cuidador de alrededor de 250 ovejas y 100 llamas. Lamentablemente no teníamos propiedad rural por lo que tuvimos una vida casi errante pero siempre con el afán de conseguir mejores futuros con trabajos honesto.
En esa época conocer la ciudad era un desafío y un deseo permanente, por ello, en la comunidad saber de algún retorno de la ciudad significaba un orgullo absoluto para una familia, especialmente llegar a fiestas principales del pueblo ; pero lo mas impactante de estas gentes, era escuchar el lenguaje castio quiero irme a la ciudad de Oruro" y el me dijo "Tu estas sufriendo en aquí, te lo buscare un trabajo en la ciudad de Oruro", pero esta conversación quedo solo en palabras, mas tarde llego nuevamente y me dice Aleja vamonos a Oruro, he venido a recojerte, tu papá se quedará a cuidar los ganaditos", así me fui y llegué por primera vez a la ciudad a mis 15 años. Bajé del camión, observe las calles, las casas eran altos, señoritas muy pintadas lo que nunca se veía en el campo, caballeros con conbata, caminaba mucha gente.
Días mas tarde, mi tio me dijo consegui un trabajo para que trabajes de sirvienta, llegué al trabajo y no era facíl acostumbrarse. Por siempre recordaba de mis ganaditos, mi campo, mis andanzas, pero mi patrón me preguntaba, - que sabes hacer - nunca podía responder algo a el, y me decía, ahora lo primero es que debes cuidar a mis hijos, hacer comer, lavar ropas, hacer jugar, asear las dependencias en general, etc. Fue tan dificil acostumbrarme a esta nueva vida, pero siempre tuve la mentalidad honesta. Sin embargo no conocía la letra ni los números.
Un día me encontré con grandes amarguras en el mercado, por que el dinero me falto, y es que en los cambios que devolvían no recibía cambios justos yo no podía ajustar los gastos y mis patrones me trataron mal, y como consecuenca de todo esto, comenzaron a enseñarme a leer y escribir, en donde aprendí algo de números escritura y lectura, que me es útil hasta nuestros días. En aquel entonces mi sueldo era 30 Bs. Dinero que alcanzaba para comprar un mandil y una chompa nada mas.
Posteriormente, me encontré con mi madre, y le contaba todo lo que sucedía en mi trabajo y me decía "tu eres mujercita ya no necesitas ir a la escuela por que ya sabes leer y escribir" por que las mujeres lo primero que hacen es escribir cartas a sus enamorados.
Después de un buen tiempo, apareció las organizaciones de los catequistas encabezados por los padres Oblatos, donde en mi comunidad organizaron estos grupo encabezados por sus representantes, donde fui responsable de un grupo de catequistas. Lo primero que se aprendía era, las palabras de nuestro señor Jesucristo, Cristo en la familia, Derechos humanos, Solidaridad, etc.
En 1971, en la ciudad de Oruro, la Radio Emisoras Bolivia (radio Campesina) organizo centro de alfabetización para adultos en comunidades y barrios urbanos con el nombre de CETCAR dependiente de la institución INICEP, donde profundicé mi lenguaje cas
En 1978, encontré mi matrimonio, donde mi esposo me decía, tienes que seguir mejorando tus conocimientos. Mi compañero (esposo) trabajaba en la parroquia de Patacamaya (carretera La Paz Oruro) en calidad de técnico en sanidad animal, a donde viajabamos juntos ; junto a su equipo impartía charlas sobre la ganadería, organización y sindicalismo, saludo materno infantil.
Me interesó el aspecto de la organización y sindicalismo, por que se escuchaba problemas reales de la gente, algunas inquietudes, etc.
Posteriormente al tener mi bebé en Oruro, me afilié a un Centro de madres "Villa Concepción", donde fui nombrada presidenta y ratificada por 3 gestiones. Teniamos 80 afiliadas, coordinábamos con la Universidad Técnica de Oruro, en especial con los estudiantes de agronomía, por que las madres eran procedentes del sector rural ; tambien se ha hecho charlas sobre los derechos del niño, se podía haber hecho varias actividades, sin embargo teníamos un factor limitante que era lo económico, entonces hicimos kermeses, venta de comidas en las calles con la finalidad de recaudar fondos.
Posteriormente, representaba a mujeres de la provincia Saucarí, donde tuve la oportunidad de participar en eventos de discusión y análisis sectorial o regional, estos eventos se han repetido a nivel sindical y federacional. La gran limitante era el idioma, es decir no tenia dominio del cas
Las bases del sector, me recibían con gran algarabía al saber que las mujeres tenían su representante por lo menos alguna vez. El hecho que llegaba con nuevas propuesta de trabajo a la comunidad, no les gusto a los hombre, por lo que siempre recibi humillaciones, silbidos y agresiones por parte de los hombre. Lo mas triste para mi fue que mis propios primos me despreciaban por las nuevas propuestas de trabajo que yo comenzaba ha expresar, ellos decian la mujeres no tienen por que sobre pasar las opiniones y decisiones de los hombres. Esto me daba la seguridad de que mis opiniones se acercaban cada vez a la razón de la equidad y participación de mujeres, entonces incentivábamos algunos eventos de organización con las mujeres de la federación y bases en Oruro.
Toda esta mi trayectoria, ahora me deja entender que las mujeres han sido humillado, sometidos a condiciones muy duras, por que con el pasar de mi vida en calidad de dirigente conocí la realidad de la mujer y sus condiciones de vida, la realidad del país, etc. Sin embargo una de mis grandes limitantes siempre fue no saber leer a la perfección pese a tener apoyo de mi pareja y compañeros.
Oruro, 29 de octubre de 1997
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