Ernestina C. Chuincha Andrea ECUADOR |
AUTOBIOGRAFIA DE UNA DIRIGENTE DE MUJERES INDIGENAS
Yo me llamo Ernestina Crespina Chuinda Andrea, pertenezco a la nacionalidad shuar de la amazonía ecuatoriana. Nací en la Provincia de Morona Santiago, Parroquia Chiguaza, Centro Los Angeles, km 34.
Mis padres también nacieron ahí, soy la novena hija de 16 que tuvieron mis padres.
Mi papa, Vicente, fue un hombre muy responsable y laborioso en la agricultura, en la cacería (recuerdo que era muy bueno para cazar y pescar), era un gran artesano, y, aunque yo era muy chiquita, recuerdo que hacia chankinas, pitiaks, guambillas, bodoqueras, kutanes, chimpis, hamacas de kamush y otras artesanías propias de mi pueblo. Era muy bueno, nunca le oí hablar mal de nadie, y nadie hablo mal de el, tomaba mucha mucha chicha preparada por mama, nunca recuerdo que nos falto la comida, mejor hasta desperdiciábamos.
Mi madre fue trabando especialmente en el cultivo, uso y manejo de la chacra tradicional shuar (aja) y la adornaba con cánticos sagrados a la Diosa de la fertilidad "NUNKUI", cumpliendo estrictamente las normas establecidas por sus antecesores, símbolo del magno respeto a las generaciones que desaparecen en la noche profunda de la muerte pero que en todas las edades están presentes.
Eramos muy felices en medio de nuestra selva pura, llena de perfumes de orquídeas, matut, secut, tiin y flor de maikioa, el aire puro sin contaminación, acompañados por el canto de pájaros carpinteros, tucanes, loros, el martín pescador. Nuestra casa estaba cerca del río Andrentsa, que los bautizamos así en homenaje a mama que se llamaba Andrea. Este río estaba distante de la casa unos doscientos metros, pero papá como buen trabajador nos hizo un pequeño camino, con escaleras de chonta para llegar a el, y sacar agua para la comida, además, en este río habían muchas boas y cuando crecía era muy correntoso. Papá también hizo un puentecito para que mis hermanos pesquen con anzuelo y para ir a Macas.
Mamá Andrea me hizo una chankinita para cargar yuca, camotes, papa china, pelma, yuyo y pescados; así ayudaba yo en la casa; también cuidaba a mis hermanos pequeños cuando mama salía a la cacería y si mi hermano el Miguel lloraba yo también lloraba, tenia 6 años. Miguel murrio, no se que pasó, por que yo estaba ya en el internado en Chiguaza.
Hasta los 6 años pasé con mis padres. Un día llegaron llegaron a mi casa típica shuar de paredes de chonta y paja turuji, unas monjas. Como a mi hermana ya estaba interna me dijo que ellas nos llevaban lejos de la casa, por lo que corrí y me escondí en la chacra en un tronco hueco junto con el Miguel, pero como el era tan pequeño gritaba y gritaba y por esto me encontraron...."mamá defiéndeme no me dejes, mezquíname, por qué no me mezquinas" le decía yo, papá dijo "va a sufrir por qué le llevas", pero mi hermana Juana María dijo que yo iba a aprender a escribir y leer, no me acuerdo mas de cómo me llevaron, pero lo que si me acuerdo es que la madre superiora me esperaba en la botica de la misión, me abrazó, me dijo que iba estar bien y que no llore. Para calmarme, me regaló una muñeca así de grande y una pelotita de trapo. Después, como yo tenia un pelo largo cargaba en trenza, pero las monjas le dijeron a mi hermana que zafe la trenza, que me peine y por reglamento del internado debían cortarme mi pelo, pero grite y grité para que no me corten, me cogía el pelo, mi hermana me dijo que no iban a cortar hasta que me acostumbre, y por fin me cortaron después de tres meses pero esa vez también lloré por que la mujer shuar siempre tiene su pelo largo.
Con el tiempo, llegue a acostumbrarme luego de pasar largas noches acordándome y llorando por mis hermanos y mis padres. Aprendí a leer y escribir , también a recitar y participar en dramas, trabajos y actividades que me hicieron olvidar del cariño de mis padres, ellos no me iban a visitar.
Con el tiempo, me dijeron que era mas in
Tanto me estimaron las monjas que fui ocupando lugares como asistenta de las demás chicas.
Yo pensaba que los curas y las monjas eran como ángeles, que no eran de carne y hueso, en mi mente eran como seres extraños, tanto que pensaba que no defecaban ni orinaban. Pero un día me escondí en el pastizal y vi que una monja muy vieja entró al baño, yo estaba quieta en lugar de ir a comer, cuando salió, fui corriendo al baño y vi que había defecado, satisfecha de ese descubrimiento, tuve gran alivio al darme cuenta que eran como nosotros. En el comedor, encontré a mi hermana y le comenté que las monjita si sabían defecar y orinar, mi hermana y el resto de compañeras se rieron, pero no me importaba por que mi descubrimiento era grande muy grande.
Este descubrimiento fue cuando tenia 11 años, y a los 12 trabajé en la botica de la misión, ayudando a las madres, me capacitaron para poner inyecciones, hacer curaciones. El trabajo era la tarde, la mañana ayudaba como maestra en primer grado. Les enseñaba a hacer palitos, rayitas y bombitas. Había una chica que era muy difícil que aprenda y se retiró en segundo grado,otras eran más rápidas, aprendían las vocales y la superiora siempre vigilaba cómo daba clases. Todas mis compañeras tenían problemas con el idioma, las madres no permitían que hablemos en lengua de nuestros padres, el shuar, porque nos decían que teníamos que aprender cas
Las más grandes teníamos que peinar a las más chiquitas, pero habían compañeras que les pegaban por que no sabían peinarse, les halaban el pelo y les hacían llorar. Yo me acordaba que cuando era pequeña también era indefensa pero no me dejaba pegar, entonces les reclamaba a mis compañeras que no nos peguen y me amenazaban con pegarme en la boca, me seguían y yo corría. Ya grande nunca pegué a mis compañeras por peinarles, me daba pena cuando otras hacían eso. Esto sirvió para asentarle mi sentimiento contra la injusticia y hoy en la actualidad sigo siendo igual, siempre peleo por desigualdades o marginaciones.
Una vez, mientras cuidaba puercos, estaba con una marrana entró un macho posiblemente para cruzarse, pero yo sabía nada de eso, entonces cogí un palo y le pegué al puerco en el hocico y lo maté, vino una compañera mas grande y quiso pegarme, pero yo me subí al techo de la porqueriza y la mas grande que se llamaba Carmelina y era uy mala con las mas pequeñas, me dijo que me iba a pegar, yo le respondí que me pegue si podía, por que yo estaba con un machete chiquito, y le retaba a pegarme, ella me decía que yo siempre era una contestona, que siendo una hormiga (me acuerdo que así me dijo) siempre reclamaba, entonces yo le tiré el machete y ella corrió asustada y nunca mas me molestó.
Todo esto esta sembrado en mi como sentimiento de rebeldía ante la injusticia y el abuso, de mucho me ha servido vivir en esas condiciones de abusos y maltratos por las grandes que había en el convento.
Siempre defendía a mis compañeras mas chicas de las abusadoras.
No todo era tristeza y dolor, también teníamos momentos de alegría, habían programas con baile y cantos shuar, realizados por las mas grandes. Teníamos la Navidad, y otras fiestas santas que era donde se comía arroz, cerdo, y otras carnes; es decir, eran verdaderas fiestas y lujos que teníamos en esas programaciones. Si nos portábamos bien en el trabajo, salíamos a pasear en el monte, a coger yuyos, siempre con la madre asistente. Esas salidas era volver a la vida nos acordábamos{ de mi papá cuando mi papá mataba la danta el invitaba a la gente para comer, me acordaba de mi chankinita con carne. Nunca me separé de las monjitas por que nos decían que los chicos varones del intenado nos podían hacer daño o raptarnos. Cuando llega la hora del regreso, las monjas pitaban duro, durisimo para avisar que teníamos que volver al convento.
Cuando tenía 14 años, las madres me preguntaron qué pensaba hacer, puesto que me decían que era in
porque yo era hombre para estudiar, que cuando yo me case solo iba a atender a mi marido y que cuando el fuera viejo ni siquiera agua la daría. Me fui a los baños a llorar, por que mi papá no me ayudaba, el estaba equivocado al pensar que yo lo iba a cuidar cuando viejo. La monja me encontró llorando y me preguntó por qué, le dije que mi pare no me apoyaba, pero ellas me dijeron que iban a ver cómo hacían..
Por ese tiempo, también pasó algo que cambió mi vida: uno de los reglamentos de la misión era que si un joven del internado se enamoraba de una interna, el padre superior daba mensaje a la chica manifestándole que tal o cual joven estaba enamorado de una. Cuando regresaba de la botica, el padre superior, italiano, se llamaba Natale, el apellido no pongo porque es muy difícil el apellido, me llamó y me dijo que nunca me acercaba donde él, yo le dije que no tenía tiempo, pero el me dijo que era muy importante lo que tenía que decirme, me acerqué con miedo y me preguntó que qué estaba haciendo le dije que tenía que dar medicamentos alas chicas
el me preguntó si tenia algún enamorado, le respondí que no, me dijo que avise si tenía a alguien o si había recibido alguna carta, yo le dije que no estaba interesada en casarme, que quería estudiar y aprender, entonces me dijo que el carpintero de la misión estaba enamorado de mí que qué pensaba yo, le dije que no quería, que ni le conocía, me dijo que con seguridad tenía otro enamorado y me nombró una lista de los internos a ver si quería a alguno de ellos, yo le dije que me de un tiempo de un mes para pensar.
No me gustaba hablar con este padre, era muy grande y gordo.
Pasó el tiempo, y al mes, cuando planchaba la ropa, vino el padre y me dijo que si había pensado, me asusté y le dije que no había pensado, que no debía hacer esperar tanto al chico, que ya era grande que ya debía casarme,acaso te vas a hacer monjita, que ya no era hora de hacer monjitas, no le contesté nada, me pegó en la cara diciendo que no le constesto, por miedo a otro golpe le pedí quince días más, me dijo que no podía esperarme tanto y en ese momento salí corriendo. Pero el pare dijo al carpintero que yo le había aceptado que vaya a pedir mi mano a mis papás. Papá en un principio no quería, pero los vecinos le convencieron, ya que también mi hermano mayor Antonio y otros compadres del hoy es mi esposo Angel, llevaron comida y trago para convencerle a papá de mi matrimonio que yo supuestamente había aceptado. Papá dijo que si casaba su hija Ernestina, el puso una condición y era que no me vaya a Macas, porque el me daba un pedazo de tierra en Chuiguaza, para que mi futuro esposo trabaje la tierra.
Como yo sabía nada de todo esto, estaba en el convento escogiendo costales de botones de colores para pegar en las camisas, me llevó una asistenta diciéndome que tenia una visita. pensé que era mi hermano profesor Pedro, que en cada visita me llevaba caramelos, ropa, nunca con las manos vacías. Iba contenta a la visita de mi hermano, pero mi sorpresa fue grande al encontrar mas bien al carpintero, salí y la asistenta me dijo que no sea maleducada, que salude, yo, sin saludar sin decir palabra me quedé en la puerta y el carpintero sentado en el banquito, yo sin mirarlo siquiera, mejor mirando hacia afuera al campo, el carpintero me dijo que mis pares ya habían aceptado nuestro matrimonio. En esos momentos, la superiora llegó y reclamó por la presencia del carpintero en la sala, que con qué autorización ha llegado y que salga. Hasta tanto, la directora habló con el director de la misión, reclamando que por qué ella no fue puesta al tanto de lo sucedido.
Posteriormente, luego de unos quince días, mi "novio" reclamó ante mis padres que no quería verlo. Entonces mis padres fueron a verme a reclamar de mi comportamiento, me amenazaron con pegarme si yo seguía en esa actitud, entonces les dije que yo no me iba a casar, que no quería. Mi padre me dijo que como el carpintero regaló un hacha a él y si no me casaba que yo debía pagar el valor de la misma, entonces yo le dije a mi mamá que se casase ella entonces, quería pegarme por esta respuesta.
La superiora siempre me apoyaba y me ayudó a viajar a Quito, mientras estaba en la procura salesiana en Quito, el padre grandote y gordo mandó a decir que yo estaba comprometida, por lo que me hicieron regresar en el avión a Chiguaza. La madre superiora me reclamó que por qué no me escondí.
Al día siguiente de Quito, el padre programó la visita del carpintero que hoy es mi esposo, pero nunca mientras eran las visitas hablaba con él, entonces me reclamaba que no hablaba nada y que nuevamente reclamaría a mis papás, me ofrecía cuidarme bien y nunca pegarme, mientras tanto yo no tenía en cuenta lo que el hablaba, dejaba volar mis pensamientos. Hasta tanto contaba los días que se acercaba para el matrimonio, y sufría y lloraba, la fecha del matrimonio civil era el 31 de enero y el eclesiástico al día siguiente en el año de 1966.
Mientras el me visitaba, trataba de ponerme la mano en mi hombro, yo le palmeaba para que no me abrace, ya que las madres nos enseñaron que si un hombre nos abrazaba se quemaban las alas de angelito que todas las mujeres teníamos.
Al llegar el día de despedirme de la misión, yo lloraba y la costumbre antes de la despedida era pedir disculpas, las monjas me decían que nada tenían que perdonarme, que había sido buena y nunca dado problemas. Esa noche no dormí nada, solamente lloraba y al amanecer, la superiora dijo que me levante que me bañe y vista para el matrimonio, yo no quería ella mismo me vistió y me indicó qué respuestas tenía que dar en la ceremonia.
Ya casada, yo seguía extrañando la misión y como mi esposo trabajaba ahí me llevaba por la tarde y regresábamos juntos, todavía no conversábamos mucho. El me decía que yo tenía que respetarlo y me hizo jurar ante Dios que le sea fiel por siempre.
Gracias a Dios que me ha dado un espíritu fuerte nunca le he faltado a mi esposo, y luego de tener 6 hijos me di cuenta que lo quería mucho y que era un hombre muy bueno y responsable. Nunca lo irrespetado y siempre he mantenido el hogar, lavado y arreglado su ropa, cuidado nuestros 14 hijos y digo que le agradezco a Dios por haberme concedido la felicidad de que Angel sea mi esposo.
Cuando estaba por los 10 años de casada, la directora del Instituto Nacional del Niño y la Familia, me invitó a que sea coordinadora de un Programa para evacuar pacientes que necesiten atención médica, durante tres meses, llevando la mayor cantidad de pacientes, pero la demanda excedió a lo pensado por lo que me dijeron que trate de reducir el número de pacientes evacuados a unos 5 o 10 semanalmente; hasta que por último llevé a dos pacientes que tenían hernia pero los médicos dijeron que tenían que ser llevados a Cuenca por lo me demoré{e mucho tiempo y llegué a la casa muy tarde, entonces mi esposo me reclamó. Hasta aquí pensaba mucho ya que había que encontrar una manera de encontrar ayuda a la gente mas necesitada y la gente empezó a llevar a mi casa a enfermos por lo que atendía con medicina natural shuar. También atendía partos, por esto mi esposo me decía que "era una doctora sin sueldo".
En 1978 la comunidad me eligió como presidenta yo no se de qué, pero mis actividades estaban en solucionar problemas domésticos como peleas entre matrimonios, cuando el marido pegaba a la mujer
las autoridades decían que ella tiene la culpa por no atender bien al marido en la comida y por ser celosa.
Las mujeres en cambio nos organizamos y empezamos a criticar la actitud de los maridos agresivos y machistas y por esto a uno de ellos que siempre pegaba a su mujer borracho lo mandamos preso.
También nos organizamos para hacer talleres de costura con el apoyo económico de la misión que nos regaló padecidos de
Las autoridades de nuestro centro estaban muy contentas, pero tuve que salir ya que estaba embarazada de mi octavo hijo, esta actividad duró un año. Elegimos otra compañera por diferentes problemas el Programa terminó.
En 1992, el Presidente de la Asociación Shuar de Chiguaza, nos pasó una convocatoria y nos manifestaba que las mujeres teníamos que reunirnos y hacer una asamblea solo de mujeres. Asistimos 210 mujeres, contamos con la presencia del Presidente de la Federación Interprovincial de Centros Shuar y del representante del Servicio de Voluntarios Holandés; a partir de ese día ya formamos la directiva de mujeres deAsociaciön Chiguaza, la Presidenta electa tenía que entregar una carpeta de proyecto al SNV, en el que yo participé como coordinadoras de mi centro; luego de siete meses sin resultados, solo reuniones, por lo que las socias se cansaron y decidieron elegir otra directiva.
El 14 de marzo de 1993, se eligió a la nueva Presidenta, Ernestina Chuinda, pero yo les manifesté que no me sentía preparada para dirigir un grupo de mujeres tan grande, pero el consenso e todas mis compañeras fue que yo debía seguir y que ellas me apoyaban al igual que las autoridades de mi Asociación.
El 24 de marzo el directorio de la Federación y el Director de SNV, pedimos ayuda para llevar adelante los programas; yo todavía tenía la inseguridad de poder dirigir estas cosas, pero el Presidente de la FICSH que el apoyaba en todo y que propiamente como mujeres debíamos buscarnos espacios que por primera vez en la historia de la Federación Shuar se había formado un grupo de mujeres tan grande y que elaboremos n nuevos proyectos independientemente como mujeres.
Siempre para cualquier actividad, nos topábamos con la carencia de fondos económicos, por lo que pusimos una pequeña cuota para la comisión al Presidente de la Federación a solicitarle autorización para crear nuestros propios estatutos como mujeres; el Presidente nos dijo que no podía autorizar la elaboración de los estatutos, pero que en cambio nos apoyaba para elaborar un reglamento interno del programa.
Por esta carencia de fondos, yo ocupaba dinero de mi pequeño negocio que tenía en la casa, aunque mi esposo me reclamaba por esto, yo no le hacía caso y seguía ocupando para seguir trabajando en el Programa; también vendía mis pollitos para mis movilizaciones. Con otras dos compañeras compartíamos la comida, la poca comida, un pollito chiquito y una cola para las tres. A veces, tanta era la preocupación de sacar adelante el programa que no comíamos, lo que me puso muy enferma.
Dejaba solos a mis hijos sin nadie quien los cuide, ellos eran muy chiquitos y a mi esposo esto le enojaba y medía que soy una pata caliente.
Por todo esto, yo ya quería renunciar, pero un amigo médico me llamó y me dijo que estaba muy demacrada
yo le conté que no tenía apetito, que no podía dormir y que iba a renunciar, el me dijo que siga adelante y me dio un tratamiento con reconstituyentes.
Para ese tiempo, las mujeres me apoyaban constantemente, pero en cambio los compañeros hombres dirigentes de mi Asociación decían que cuándo una mujeres pude conseguir fondos para programas; siempre me animaba el apoyo de mis compañeras mujeres. Mientras SNV, nos ayudaba con cursos de capacitación a las mujeres.
Para ese tiempo, otras 3 compañeras recibieron capacitación en Colombia con apoyo del SNV, y el Programa empezó a consolidarse, pero las autoridades del centro nos acusaron que nos estábamos deslindando de la misma, justamente con el cambio de directiva de nuestra Asociación, ya que empezó a perseguirnos y maniatar nuestras actividades, nos manifestaba que estabamos robando el dinero, que la presidenta -yo- estaba gastándose el dinero my engañando a sus socias y que teníamos que dar informe económico a él, pero nosotras no lo hicimos y el SNV nos apoyó en esto ya que ellos nos dieron cursos y fondos, entonces el informe económico debía ir al SNV. El Presidente de la Asociación solamente me acusaba a mi diciéndome que me deslindaba de la organización , que nunca se le invitaba a las asambleas de mujeres.
Para este tiempo, una ONG y una institución del estado ofrecieron ayuda para construir un centro de capacitación en Chiguaza, buscando las mujeres un sitio cerca a la carretera en Centro San Pablo Wankants,
a pesar de que las compañeras socias por consenso aprobaron donde construir este centro, el Presidente de la Asociación y las demás autoridades se opusieron acusando a la organización de mujeres que estaba separándose de la organización, por lo que las mujeres fuimos denunciadas por nuestros esposos, hermanos, tíos, es decir por los hombres pidiendo la destitución de Ernestina Chuinda, invitando el Presidente de Chiguaza al Presidente de la Federación Shuar y demás autoridades para tratar el tema, pero sin permitir la participación de las mujeres
ya que el Presidente decía que si entraban las mujeres iban a gritar apoyando a su dirigente; solamente estaba permitido el ingreso a Síndicos, Profesores y yo como acusada. El usaba la Radio de nuestra Federación para convocar a esta reunión.
Se me acusaba de que yo no estaba casada con un shuar sino con un apach´ (mestizo, mi esposo Angel); también me acusaban de que a nombre de las mujeres de Chiguaza me acusaban que hacía proselitismo político; que yo engañaba a mis compañeras en asunto económico; y por último que en las asambleas nunca lo invité como Presidente de la Asociación.
Todas las autoridades estaban de parte del Presidente, o mejor dicho de parte de los varones, pedían mi destitución, que como autoridades podían hacerlo. Pero yo no tenía miedo, sabía que la verdad estaba conmigo, ya que tomé natem´ , el bejuco sagrado de mi pueblo y vi en mis visiones que nada tenía que temer; me sentía segura por lo que me defendí punto por punto y con documentos y por último les dije que por ser mujer me estaban acusando y persiguiendo y que ellos nada podían hacer contra mi sino solo las socias del programa.
El presidente a toda costa buscaba mi destitución, pero yo pedí que esto se someta a votación de las socias
pero de las 210 mujeres, solo 12 estuvieron a favor de la destitución y mis compañeras gritaban que quien pude destituir a Ernestina Chuuinda como Presidente del Grupo de Mujeres de Chiguaza, son solo las mujeres por que ellas la eligieron y si los hombres querían destituir primero debían castrarse y ponerse vestido, el apoyo de mis hermanas fue muy bello y es algo que lo llevaré siempre en mi corazón como una muestra de la fuerza y el coraje de la mujer shuar.
Desgraciadamente, por estos problemas el SNV no siguió apoyando económicamente sino hasta solucionar estos problemas de género antes que de organización. Superado este problema, continuó el apoyo, aunque la persecución y las acusaciones persistían. Tanto que el Presidente de Chiguaza dijo que el momento en que el llegaba ser presidente de nuestra Federación, este programa se acababa y es así como sucedió, pues él hoy es le Presidente de la Federación Shuar.
Al cumplir el período de Presidenta, me reeligieron por una gran mayoría, me di cuenta que tenía que organizar grupos de mujeres en otras asociaciones, por lo que convoqué a una Asamblea general de muges shuar, esta fue en 1995. Para 1996, una segunda asamblea fue en tiempo del Presidente de la Federación que me perseguía y acusaba ya desde Chiguaza, esta segunda asamblea era para pelear el espacio de nosotras las mujeres en la Federación, realizar propuestas para la participación de las mujeres en las Asambleas de la Federación, y es donde me eligen Coordinadora Provisional de las Mujeres Shuar.
Trabajé así durante 1 año, sin realizar actividades, ya que de parte del presidente no había atención a mis propuestas como Coordinadora y que en esta forma trataba de ser la portavoz de las mujeres; nunca me dio citas, nunca me recibía para escuchar mis propuestas.
Durante un congreso en la Confederación de Nacionalidades >Indígenas de la Amazona, se planteó la necesidad de crear en cada organización la Comisión de la Mujer, iniciativa que contó con gran apoyo de las delegaciones, excepto de los Dirigentes de la Federación Shuar, integrados por el Presidente (el mismo que me acusaba), el Vicepresidente y las esposas de los mismos. El Presidente tomó la palabra y dijo: "que tenemos hemos nombrado a tres coordinadoras, una no ha realizado actividades, otra abandonó a su esposo y está entregándose a otros hombres y la tercera no respeta y no coordina con el directorio, peor será creando la comisión de la mujer, ya que van a estar fuera de la casa, se van a dar al libertinaje, entonces, la federación Shuar no acepta esta propuesta").
La esposa del Presidente, pidió la palabra (fue llevada por él, como primera dama de la Federación) y manifestó en lengua shuar: "amikmajrume, wikiakna primera dama federación tumasantei wikia nakiatiajei, na nua tikia i aishiri istinitji i uchiri is tiniatei, tura nuatikia unuimiarcheitji yamaikia nua iniakiamsha aya weekainaiwei ai shirin ajapapar chikich aishmankan chunchari sukainaiwei tumasamtei wi nuan undri asan tajai winia ujatkarnuittrumai nua iruntrainaikuit, tumasamtei winia nakitiajei...
..."mi esposo que me de traduciendo en cas
solo hay que cuidar a nuestro marido y a los hijos, por eso yo como mujer del presidente no acepto que se cree la comisión.
A ella le deben avisar cuándo hay reunión".
El Vicepresidente se expresó que no aceptaba que haya comisión de la mujer en cada Federación por que no hay mujeres preparadas para dirigir y por lo tanto ellos no van a admitir en la Federación Shuar esta comisión.
La esposa de este dijo: "hago un llamado a las compañeras y compañeros presentes en este congreso que tenemos que pensar mucho, que la mujer propiamente tiene que dedicarse a preparar chicha para el marido y cuidar a los hijos, ese es el deber una mujer, por eso los hombres como varones son dirigente y además las mujeres dirigentes se entregan a una vida de corrupción y abandonan los hogares ..." y puso el ejemplo de una dirigente que abandonó al esposo y anda en la calle...
...que a las mujeres nos falta prepararnos, que las mujeres no sabemos de organización, yo nunca he visto en mi Federación que haya un programa de mujeres y que no aceptaba que se cree la comisión de la mujer y que iba a luchar hasta el último por que no exista esta en la federación Shuar.."
Por esto le gritaban atrasada, atrasada y le cortaron la palabra.
Por fin intervine y le dije que las mujeres si podíamos organizarnos y que las mujeres que estaban en contra nunca han participado en los encuentros. Que nunca hay que buscar hacer quedar mal, pero que nuestro Presidente nunca ha tomado en cuenta a las mujeres y a su dirigencia y que mantiene posiciones machistas. Que pedía apoyo a los asambleístas y a nombre de sus esposas e hijas que se apoye la creación de comisiones de mujeres.
Luego de esto, me designaron como Presidente de la Comisión de la Mujer en la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía, pero no acepté puesto que no hubiera podido cuidar a mis hijos.
Ya en mi Federación empecé a organizarlas, pero primero tenía que buscar financiamiento, por lo que SNV me brindó la colaboración, sin apoyo del Presidente ya que postergó la reunión por tres ocasiones.
En abril de 1997, se realizó la Primera Asamblea de Mujeres Shuar, asistieron 49 mujeres dirigentes de cada Asociación y algunas compañeras representantes de ONGs que nos apoyaban (SNV. ALDHU, Coordinadora Política de Mujeres, Presidente del Tribunal de Menores.
La Asamblea inició a las 9 dela mañana, fue inaugurada por el Presidente de la Federación, nos manifestó su apoyo, pero aclaró que el estatuto no estaba reformado ya que no existe en este la Comisión de la Mujer.
Para elegir la Dirigente definitiva, habían muchas críticas en mi contra acusandome que yo especulaba entre mis compañeras, que vivia de los fondos obtenidos y que tenía ahorrados cuentas en dólares, que no era profesional.
En las votaciones hubo tres candidatas, que según los reglamentos de la Federación no alcanzábamos la mitad más uno, por lo que el Presidente hizo una segunda vuelta, mis compañeras se opusieron y manifestaban que yo era la vencedora, pero de mi parte acepté otras votaciones, donde salí vencedora.
El juramento estuvo a cargo del Presidente, después todas las 50 mujeres nos quedamos celebrando tomando chicha de yuca.
Al siguiente día, me sentía mal, por que no les veía a mis hijos y ya con este cargo menos los iba a cuidar, lloré y mis compañeras me apoyaban.
Hasta hoy, sigo trabajando pese a los problemas y bloqueos, mi oficina no tiene materiales de ningún tipo, tengo un escritorio viejo, dos sillas viejas también, lo que no me permite desarrollar el trabajo como quisiera,
Tenemos ya un reglamento interno que no aceptaron los directivos, para mis actividades primero debo rendir informes al Presidente de la federación, poco a poco estamos construyendo nuestra participación, haciendo nuestro destino, buscando cada vez más y más mujeres que se integren.
Tanta lucha nos ha servido para tener un espacio en el directorio de la federación y mis bases me apoyan, lo que empuja a continuar; si no tuviera el apoyo, cariño y comprensión de mi esposo Angel y la ayuda de mis hijos no podría llevar esta tarea, pero esto también ha afectado la economía de mi hogar, ya que no aporto con mi trabajo en nuestra finca, mi esposo no puede buscar trabajo, ya que el cuida a nuestros hijos. Esto me duele mucho, pero a veces me prgunto qué hago por mis hijos? cómo les educo?
Pero se que este sacrificio algún día va a rendir frutos y que mis hijas seguirán el camino que he trazado.
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