FIDAMERICA

"PROYECTO DE MANEJO DE RECURSOS NATURALES EN LA SIERRA SUR"
(MARENASS)

Reportaje sobre el proyecto MARENASS, publicado en el diario El Peruano (Lima-Peru).
17 de diciembre de 1998

INFORME
AGRICULTORES RESPONSABLES

Más de ocho mil familias campesinas de la Sierra sur aprenden a proteger y usar los recursos naturales en forma adecuada

En 99 comunidades campesinas ubicadas en los departamentos de Apurímac, Cusco y Ayacucho, los agricultores comprendieron que su futuro y desarrollo dependen en gran medida de la conservación de los recursos naturales, razón por la cual aprendieron tecnologías para usarlos responsablemente y para mejorar la producción en sus tierras. Todo ello se ha logrado gracias a una nueva metodología de trabajo que aplica desde hace quince meses el Proyecto Manejo de Recursos Naturales en la Sierra Sur (Marenass) del Ministerio de Agricultura (Minag) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

Hasta hace unos meses, la parcela de Cirilo Peña producía sólo quince sacos de papa en cada campaña agrícola debido a que ni él ni sus hijos sabían cómo regarla sin que el agua del riachuelo inundase el terreno.

La familia Peña tampoco sabía dónde arrojar los desechos de la chacra y el estiércol de sus animales, que dormían en cualquier sitio por falta de un corral adecuado.

Pero en poco tiempo esta familia de la comunidad campesina de San Luis, ubicada en el distrito de Curahuasi, provincia de Abancay, en Apurímac, logró superar esa situación con su propio esfuerzo.

Las plantas de papa sembradas en agosto lucen grandes y sanas, por lo que Cirilo espera cosechar en enero el doble de lo obtenido en la campaña anterior, gracias a la utilización de una nueva técnica de regadío.

Junto a la parcela, ahora hay un corralito que ocupan, cómodamente, una vaca, un caballo, dos cerdos y un ternero, en espacios separados y limpios.

Los desechos y el estiércol también cambiaron de destino. Son recogidos y almacenados en un área especialmente destinada para tal fin, y la familia los usa para producir compost o abono orgánico, mediante la técnica de la lombricultura.

Como Cirilo y sus parientes, otras ocho mil 665 familias pertenecientes a 99 comunidades campesinas de los departamentos de Apurímac, Cusco y Ayacucho aprendieron técnicas para manejar adecuadamente sus recursos naturales e incrementar la producción.

Ello es el resultado palpable de los quince meses de ejecución que tiene el proyecto Manejo de Recursos Naturales en la Sierra Sur (Marenass), que plantea la promoción de actitudes ambientales responsables entre los comuneros, con la finalidad de mejorar la producción agrícola.

El culto a la tierra

A diferencia de otros proyectos de apoyo al agro, el Marenass no realiza directamente ninguna obra o actividad en las comunidades campesinas, sino que promueve que los comuneros trabajen por su propio beneficio.

Tampoco genera burocracia, ya que apenas 19 personas, entre personal administrativo, técnicos y promotores comunales, se encargan de ejecutar el proyecto en las doce provincias donde éste se desarrolla.

"Desde un inicio se planteó que el trabajo se realizara por demanda y no por oferta. Es decir, no se trata de una entidad que lleva un paquete tecnológico definido al campo, sino que apoyamos lo que la misma comunidad propone", explica César Sotomayor, director del Marenass.

Para ello se diseñó una estrategia que incluye la recuperación de los valores y conocimientos ancestrales de los campesinos mediante concursos entre comuneros y comunidades, en los cuales se premia a los más eficientes en el manejo responsable de los recursos.

Estos certámenes se organizan bajo el antiguo concepto del Pachamama Raymi o "culto a la tierra" que los campesinos ha-bían olvidado con el tiempo y que se resume en el cuidado y respeto de la "Madre Tierra" como fuente de vida y riqueza.

Con esta estrategia, el Marenass ofreció entregar dinero para que las comunidades mejoren su producción, pero sólo si éstas demuestran interés y eficiencia en el manejo de los recursos.

Capital inicial

En febrero de este año, el Marenass efectuó la primera transferencia de fondos a las directivas comunales, otorgando un monto de mil 250 dólares a cada una. Para tal efecto las comunidades tuvieron que abrir cuentas en cajas rurales y municipales de la zona.

Recibieron, previamente, capacitación sobre operaciones financieras y manejo de cuentas y chequeras.

Esta primera transferencia sirvió para que los comuneros contrataran la asistencia técnica necesaria para participar en los concursos. En total, el proyecto entregó 250 mil 940 dólares a las 99 comunidades en esta etapa.

Más adelante, el Marenass sólo otorgaría fondos a las comunidades más eficientes, competitivas, de mayor capacidad de organización y que muestren más interés. Los concursos se realizan para calificar estas habilidades.

La elección de los ejes para las competencias se efectuó mediante un concurso de mapas temáticos en que los propios comuneros expusieron sus necesidades.

"Hicimos que las familias dibujen mapas de su propia comunidad en tres momentos: el primero, de hace veinte o treinta años; el segundo, representando el escenario actual, y el tercero, donde se aprecia su visión de futuro, es decir, cómo les gustaría que sea su comunidad dentro de unos años", precisa Sotomayor.

"Gracias a estos mapas se sabe lo que quiere cada comunidad", agrega.

Así se establecieron temas como manejo ganadero, de agua y cultivos, de semillas, conservación de suelos y forestación, entre otros.

Transferencia tecnológica

Con el capital inicial donado por el Marenass, las comunidades empezaron a contratar asistencia técnica privada para poder participar de los concursos.

"En función de sus necesidades concretas de asistencia técnica ellos pueden contratar a especialistas. Por ejemplo, si quieren mejorar su ganado, contratan a un ingeniero zootecnista por el tiempo que lo requieran", afirma Sotomayor.

Contra todo pronóstico, la libre disponibilidad de los recursos confiada a las comunidades dio excelentes resultados. En primer término, para usar mejor su dinero y abaratar costos, las comunidades se han organizado en grupos para contratar a sus técnicos.

Este sistema permitió, además, la apertura de un nuevo mercado laboral para los profesionales y técnicos de la zona, quienes tienen en estas comunidades una alternativa más de trabajo.

"Estos campesinos nos han demostrado que son muy responsables en el manejo de sus fondos. Ellos son un ejemplo de uso austero y responsable del dinero. Aquí hay un libre juego entre la oferta y la demanda, entre comuneros y los especialistas", añade.

Para apoyar la trasferencia de tecnología a las comunidades campesinas, el Marenass ofrece pasantías a líderes tecnológicos o kamachiqs designados por cada comunidad.

"Los llevamos a zonas donde existen experiencias exitosas de manejo adecuado de los recursos naturales, con el fin de que estos kamachiqs aprendan la tecnología y la enseñen en su comunidad", detalla Sotomayor.

En algunos casos, como ocurrió con el concurso de riego en parcela, el Marenass contrata a expertos campesinos o kamayoqs de otros lugares para que enseñen su tecnología a los kamachiqs de las comunidades donde se ejecuta el proyecto.

Premio al esfuerzo

Con el capital inicial, la capacitación recibida y el esfuerzo, los comuneros de las comunidades participaron en más de 500 concursos, tanto interfamiliares como intercomunales, y el Marenass entregó premios pecuniarios a los ganadores por un monto global de 215 mil 730 dólares.

"Vemos que muchos de los campesinos ganadores de los concursos invierten bien su dinero. Algunos adquieren animales, otros semillas o también utilizan su dinero en mejorar sus viviendas", señala José Pozo, promotor responsable de la zonal Abancay del Marenass.

"Este sistema de concursos no sólo ha permitido que los agricultores obtengan fondos, sino que aprendan a manejar sus recursos naturales. Muchos no obtuvieron premios, pero asimilaron formas para mejorar su corral o ahorrar el agua. De esa forma, también ganaron", comenta Sotomayor.

Además de los concursos, las pasantías y la entrega de capitales iniciales, el Marenass ha capacitado también a 249 docentes de las escuelas y colegios de las zonas donde se ejecuta el proyecto, con el propósito de que enseñen, a partir de 1999, a los niños cómo proteger los recursos utilizando la misma metodología de los concursos.

De igual forma ha donado fondos a 99 clubes de madres, correspondiéndole 500 dólares a cada uno. El objetivo es que estas organizaciones se conviertan en autogestionarias.

En el tercer año de ejecución del proyecto se ha previsto premiar a las comunidades con la ejecución de obras de ingeniería y la aplicación de tecnologías modernas para incrementar la productividad de sus cultivos. "Antes queremos que nos demuestran que pueden manejar sus recursos", acota Sotomayor.

Cirilo Peña es uno de los tantos beneficiados. Ganó el concurso de corrales en su comunidad y con los cien dólares del premio compró semillas de hortalizas y espera ganar el concurso de riego cuando coseche su siembra de papa.

 



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