Maruja Huaracha Cutipa

PERU

YO NO HE NACIDO PARA ESO

Yo nací el ocho de setiembre de 1968, mi nombre es Maruja Huaracha Cutipa y vengo de una familia muy numerosa, que somos ocho hermanos, ocho vivos y el resto han fallecido.

En esta oportunidad quiero hablar sobre mis padres, mis padres son de una familia muy pobre, crecimos en una necesidad extrema, hasta los doce años más o menos, donde yo salí a la ciudad para poder trabajar porque en la escuela yo pasé algunas necesidades económicas, nunca conocí un par de zapatos y entonces siempre veía que los profesores, sus hijos, venían a estudiar a la escuelita donde yo estudié, conversé con un profesor que era buenísima gente, me dijo podríamos ir a Arequipa, trabajarías en mi casa entonces yo animada por eso salí a la ciudad de Arequipa.

Estuve trabajando en la casa de mi profesor varios años y también pasé las mismas necesidades allí, quizás un poco más de comodidades, pero siempre necesitando el dinero para comprarme mis cosas. Así transcurrió mi niñez a la edad... hasta los 16 años, mas o menos, y luego estudié en el colegio Honorio Delgado de la ciudad de Arequipa, en el turno de la noche. Allí conocí a muchas amigas, amigos, donde me aconsejaron que debía salir de ese trabajo y entrar en otro para poder este ganar, porque en donde trabajaba no ganaba dinero sino simplemente la comida y eso, no? y entonces me salí de ese trabajo con los caprichos, con las ideas que me dieron mis amigas.

Entonces busqué otro trabajo, en otra familia, en Arequipa, donde pase varios años trabajando y fue una familia muy adinerada, donde conocí buena ropa, conocí los buenos, ...eh modales, como se dice, porque yo no sabia ni utilizar ni un tenedor, ni un cuchillo, aprendí allí porque éramos varias personas que estabamos trabajando, en esa casa conocí buena ropa, y así terminé el colegio.

Pero durante ese trabajo en esa casa sufrí bastante maltrato psicológico, porque la señora hablaba de las empleadas, que eran malas, que se comportaban mal, y a mí me gustaba mirar mucha

Durante ese tiempo, mientras que yo estaba en Arequipa, me llegó una noticia de que mi padre había sido detenido porque era gobernador de mi pueblito y estaba luchando por unos terrenos que unos hacendados se habían agarrado, y esos terrenos era de los santos, de la iglesia de mi pueblo, y era gobernador de mi papá y él estaba luchando por esos terrenos para que se forme el Colegio Agropecuario del distrito de la provincia de Caylloma, del distrito de Yanque.

En esa oportunidad yo vine para ver a mi papá, y entonces, justo el día que yo había llegado le habían detenido y estaba en el puesto policial, y llegué a mi pueblo y habían un grupo de mujeres del pueblo que estaban en la plaza, hablando, con palos, diciendo que iban a ir a recogerlo al puesto, para luchar por mi papá que era el gobernador, que él estaba luchando por los derechos del pueblo y que él, que no tenían por qué detenerlo, en cambio el señor que era adinerado y que estaba posesionado de esos terrenos, con su dinero movilizó a los policías, los prefectos, las autoridades que habían (eran) del pueblo, en cambio mi papá no porque era humilde, pero sí tenía carácter para decidir por sus derechos de su pueblo, porque siempre fue autoridad, desde muy joven.

Según mi papá me contaba había sido Presidente de la comunidad, de la Comisión de Regantes, había sigo alcalde, juez, gobernador, y mi papá había envejecido muy joven, en cambio mi mamá tenía los pelos, hasta ahora lo tiene negros, en cambio mi papá está bastante avanzado, porque según mi mamá me dice, tu papá se ha acabado haciendo esas cosas para el pueblo y el pueblo no reconoce todo lo que ha hecho tu papá.

Y ese día las mujeres vinieron a pie, como cuarenta mujeres del pueblo hacia Chivay, que está a ocho kilómetros, y entonces allí llegaron al puesto y entonces yo también vine para mirar, porque yo era chiquilla todavía, y en eso, este de frente se fueron al policía a decirle que suelten al caballero, porque él no tenía la culpa, entonces había una señora Hipólita Condori, que era una madre abandonada, pero tenía carácter fuerte, de frente se fue al policía, empezó a golpearle el pecho y los demás de los pies, así le hicieron soltar a mi papá y mi papá se vino, al pueblo nos vinimos.

Entonces ahí las mujeres vinieron a mi casa y conversaron, entonces ahí nos dimos cuenta que las mujeres, si pudiéramos poner de nuestra parte pudiera ser algo importante para decidir nuestras vidas, y también nuestros derechos, como ciudadanos, yo pensé así entonces.

De allí yo de vuelta me regresé a Arequipa, porque ganaba bien en esa casa donde estaba trabajando, y en el año 91, durante esa época, este... yo estaba trabajando y en eso paso un temblor en mi provincia, sobre el volcán Sabancaya, entonces yo vine a ver a mi papá, a mi mamá, porque, bueno, a veces las noticias exageran, porque algunas cosas... y yo pensé que había algo grave, entonces yo salí de mi trabajo y me fui a mi pueblo. Claro, la gente un poco asustada y todo porque había varios muertos, había un pueblito desecho, no? Entonces, pero gracias a Dios que mi familia estaba bien, pero ya por estar un tiempo con mi mamá me quedé, mas o menos quince días, y después, esteeee, había una proposición, para trabajar en el municipio, como secretaria.

Pero para eso yo nunca había agarrado una máquina, no conocía mucho de esas cosas, porque como uno sabe en el colegio nocturno tampoco enseñan bien, no orientan bien, no sabía escribir a máquina, pero, y me presenté y había varias señoras o señoritas profesoras de la escuela que se habían presentado, y en eso salió de que yo gane pues, para trabajar en el municipio y con un sueldo que, pues si valía la pena.

Me quedé por un tiempo, dejé mi trabajo en Arequipa, ya me vine, y entonces, y es allí que, trabajando allí en el municipio, yo me empeñé en entrar, así soltera al Club de Madres. Las señoras en el primer momento no me querían aceptar porque, bueno, era soltera y como dice, el club de madres era solo para madres, entonces yo les dije yo les voy a ayudar, a escribir a máquina, o los papeles que quisieran hacer para sobresalir en el club de madres, entonces, durante ese tiempo en el club de madres seguía trabajando en el municipio, conocí a un joven que ahora es padre de mi hijo y bueno, los primeros días, como todo es bonito, todo, pero después vienen los problemas.

Durante ese tiempo, estando en el club de madres y trabajando en el municipio, esteee, fui elegida presidenta del Club, de una organización que más o menos tenía 70 mujeres, entonces fui presidenta durante ese tiempo ............... gestionamos fondos rotatorios para las mujeres, crédito, y entonces eh, durante esa gestión de mi persona las mujeres estaban contentas porque habíamos conocido que es el crédito, nos prestaron dinero algunas ONG's, entonces trabajábamos.

Durante ese tiempo ya llegaron las elecciones de 1992 y en eso, este, me propusieron para formar una lista de un candidato y faltaba un componente de.., su.. para su regiduría, y entonces me propusieron. A pesar de que mi pareja no quería aceptar yo a escondidas acepté eso entonces, y yo estaba, mientras que hacían la campaña electoral yo estaba en Arequipa haciendo gestiones para mi club y todo eso y el día de la selección, de la elección de los alcaldes, me enteré en Arequipa que ese partido que habíamos formado había sido ganador, entonces desde ese momento este yo renuncie al club de madres porque no me permitía ejercer dos cargos pero sí durante ...........

El club de madres conocí varias instituciones ONG’s, instituciones privadas y públicas, aprendí a conversar con muchas personas, yo veía que cuando hablaba un director de una ONG, o la señorita que venía, se empeñaba, hablaba, con tanta facilidad se expresaba, entonces yo, este, practicaba en mi casa, yo quería ser así, quería aprender como ellos, es decir, las palabras como son, eh... yo me empeñaba muchísimo en participar, cuando había reuniones, cuando citaban, yo era la primera en estar allí, conversando, dialogando con los ingenieros y cuando venían al pueblo donde vivía yo, en sus camionetas, todo, este, siempre soñaba que algún día yo iba a tener una camioneta y que de repente yo también podía ya trabajar en una institución, y para eso yo no tenía estudios superiores, pero sí decidí aprender, leer los folletos que nos daban, los papeles que a veces las instituciones nos mandan, y leía, y trataba de mejorar mi forma de expresarme, de hablar y conversar con las señoras, también que podemos hacer.

Y durante ese,y cuando estaba en el club y cuando fui regidora, era la única de todos los regidores, en el municipio trataban de manipularme a mi porque eran todos hombres, mi opinión casi no valía porque ellos eran hombres y ellos decidían, lo único que yo hacía en el municipio era, a veces, eeh, tenerlo limpio el municipio, ordenarlo, porque me gustaba que este así, por algo había una mujer, entonces yo siempre decía eso, en cuestión de comidas, a veces teníamos algún invitado, así, esas cosas hacía.

Pero después me di cuenta, poco a poco, es que no solamente ese era su trabajo de la mujer sino otras cosa podíamos mejorar, entonces, durante esa gestión, los libros de registro civil que estaban durante ya años maltratados, yo hice un documento escrito para el alcalde diciendo que queríamos mejorar esos documentos, yo estaba encargada de registro y mejoramos las tapas de los libros porque estaban feos no?, eso, y después hemos luchado para que tenga local el club de madres, el club de madres tenía un local pero no era de ellos sino de la posta, entonces eso también, hicimos una proposición al alcalde y ahora en mi distrito el club de madres tiene un buen local, creo que es la única que tiene así de ese estilo y que le están dando un buen uso las señoras.

Y entonces durante ese tiempo a mi me gustaba asistir a las reuniones a donde habían eventos de mujeres, yo sabía que había una Federación de Mujeres que, bueno, iba a venir la elección de la Federación, hacían propaganda, había este afiches, así, yo no tenía mucho conocimiento, pero en eso me llegó una invitación a mi para participar en ese Congreso de Mujeres donde yo asistí, desde muy temprano, para apoyar, hacer alguna cosa, bueno, no me dijeron pero si me gustaba participar, yo me fui temprano y había una lluvia tremenda y en eso pues, el día que llegó fue un ocho de marzo, siete de marzo, empezamos a inscribir a las señoras, llegaron de toda la provincia, desde todo sitio, y ahí conocí a muchas personas, a instituciones que estuvieron reunidos allí, ahí comprendí lo que hacían las instituciones porque realmente no estaba tan enterada.

Y desde ese momento, eh, en ese momento que estaba inscribiendo a las señoras yo estaba muy interesada en ver que es lo que iban a hacer, como eran no?, y durante esos dos días en el Congreso aprendí muchas cosas, intercambié, pude escuchar las necesidades, como las mujeres no participábamos, como adelante en la mesa solo teníamos sentados a las autoridades y ellos nos decían lo que mejor les parecía, pero las mujeres en si no opinábamos nada, sólo escuchamos, escuchamos y no decimos nada.

Y entonces allí el último día fuimos, llegó la elección de la nueva Junta Directiva por dos años que iba a estar al mando de la Federación, me propusieron, bueno, había varias proposiciones, entre ellos estaba yo, entonces al final salimos ganado, yo fui la secretaria de economía de la federación durante los años 93 y 95 y 96, y, este, vi que realmente las mujeres no estabamos en capacidad de ejercer un cargo, a veces nos comprometemos y después decimos "no, no puedo, es que mi esposo no me deja, porque tengo familia", en cambio yo si luchaba en contra de mi pareja porque mi pareja no quiso nunca que yo sea eso, no quería, que sea una ama de casa, que yo le esté atendiendo a él, pero yo me di cuenta que yo no había nacido para eso, que yo no, yo quise rebelarme contra todo eso.

Al final dentro de la federación, había problemas entre nosotros pero todo el mundo se retiró, no quería ejercer ese cargo, y nosotros quedamos sólo dos dentro de la federación, la federación estaba compuesta por 83 clubes de madres, cada uno más o menos entre promedio 70... mujeres, entonces, quedamos los dos, entonces durante ese tiempo llegaron las invitaciones a la federación para viajar a diferentes sitios así, no? entonces en eso yo aprendí muchas cosas, porque viajé también a diferentes sitios del Perú y pude intercambiar con mis propias compañeras ideas, dar nuevas perspectivas para el desarrollo de la mujer, del niño, entonces así transcurrió mi vida hasta que, eh llegamos a viajar hasta el Brasil.

En el Brasil me sentí la persona más más pequeña, o, como puedo decir, de menos conocimiento porque como puedo decir, en el Brasil estaban mujeres de todo latinoamérica, donde ellos tenían su opinión de como se desenvolvían y no se quién se equivocó en eso, los organizadores o los participantes, realmente habían participantes que se hacían pasar por mujeres campesinas y no eran, sino que eran mujeres que estaban, que eran de ONG’S, de instituciones, que eran profesionales como psicólogas, habían médicos, enfermeras, ese tipo de señoras habían ido a ese encuentro.

En cambio yo era una persona, una natural que no tenia mucho conocimiento pero si fui así, con las ideas que yo tenia y como yo me desenvolvía en mi pueblo, en mi zona, este un..., pude dar mis opiniones, participar, en sí teníamos en claro las mujeres que fuimos del Perú estábamos representando al Perú, en ningún momento tuvimos vergüenza de poner nuestras ropas típicas, para nosotras ha sido un orgullo estar ahí y representado cada uno lo que era su zona, a su departamento, con lo que era, su ropa típica, lo que era la zona y fue algo muy bonito para el Perú porque una de las delegaciones, el Perú fue casi la mejor, entonces ahí me di cuenta que no teníamos porque tener vergüenza de nuestra ropa o porque somos campesinas, quizás las campesinas no estamos corruptas como otras mujeres de las ciudad, entonces estuvimos ahí, no? felices, contentas recogiendo muchas experiencias de las mujeres brasileñas, claro con el idioma que no nos entendíamos, pero hacíamos los modos posibles para entendernos algunas cosas y intercambiar ideas para venir y practicar a nuestras zonas.

Y retornando del Brasil yo me vine con la moral alta, con un compromiso que yo tenia que realizar en la zona donde yo vivía y quizás con el compromiso que algo tenía que hacer por las mujeres del Perú, y eso fue en el 96, setiembre del 96, y desde ese momento ya mi vida había cambiado para mi.

Realmente había cambiado, yo realmente tenía muchos compromisos con la autoridad, me hice conocer con las autoridades de mi provincia y yo, este, estaba apto para apoyar en lo que fuera necesario para mi pueblo, para mi gente, yo iba casi todos los días al municipio para decir "que podemos hacer, si hay algo para apoyar", si yo tenia tiempo aunque yo no ganaba, durante ese tiempo yo me estaba desenvolviendo en una institución, en una ONG, como promotora rural, iba a las organizaciones de mujeres, a mi cargo estaban ocho organizaciones, visitaba casi todos los sábados y domingos, los días que tenían reunión, íbamos y discutíamos los problemas, yo era un juez neutro en las organizaciones, yo llegaba y las señoras me contaban hay este problema, que el otro me dio, que el otro me dijo, los problemas de mujeres, como siempre en las organizaciones, yo escuchaba al uno y al otro trataba de dar, de alguna manera, algunas soluciones, ese era mi trabajo, me sentía contento, feliz cuando yo hacía eso, cuando yo visitaba las organizaciones, y también cuando estaba con las autoridades de mi pueblo, haciendo contacto, gestiones, yo les aconsejaba como tenían que hacer, como si yo pudiera escribir, yo escribía cuando tenia tiempo para ellos, así trabajé, durante un año, con una propina que sólo alcanzaba para el almuerzo, así, pero si me gustaba ese trabajo.

Pero a partir de setiembre del 96', cuando llegué del Brasil yo ya me vine con un compromiso, agradeciendo a las instituciones que me habían apoyado para sacarme mi pasaporte, y algunos, algunas cosas que se necesitaba para salir del Perú y tenía un compromiso, y ya desde esa fecha empecé ya la preparatoria para el congreso que ya se nos venía, porque teníamos que hacer otro congreso para las mujeres de Caylloma y para la elección de la otra junta directiva, y en eso estuvimos así, yo visitaba las ONG, conversaba con el director, con las personas que trabajan allí, cuáles eran sus ideas de ellos, en que momento, manera nos podía apoyar.

Iba a sacar razones, a veces iba a hacerme la tonta, que no sabía nada, pero sí sacar razones, alguna cosa ahí, para igualar con uno, con otro, y a cual tenía que acudir, en eso, este, en una oportunidad, yo estaba en una ONG, la que siempre nos ha apoyado con mujeres, trabajaba con mujeres que decía no?, y como ellos nos habían acostumbrado a darnos todo, las mujeres de la zona estamos acostumbrados a eso, que ellos lo hagan los papeles, que ellos lo hagan el requerimiento, todo, entonces en un momento cuando estuvimos allí para hacer la proposición para el Tercer Congreso de Mujeres en la provincia, la señorita que estaba allí con nosotros dijo "ay, ustedes si les gusta que les de todo, ustedes deben hacer, yo no tengo ni tiempo para dormir", así contestó, en una forma, no me gusto a mí, me dijo a mí y a otra señora más, yo me sentí realmente algo rebajada, algo que no, no, no merecíamos eso, porque ellos estaban trabajando con nosotros, y creo que ellos ganaban un sueldo para eso.

Desde ese momento no le volví a decir, como dos meses, para eso, no? y en eso yo decía "no podré escribir?, no podré dar una idea? cómo es eso, cuando hace una propuesta, cuando hacen un perfil de un proyecto?" sólo sabía el nombre, que era un perfil de proyecto, pero no sabía en sí que cosa era, pero sí, dentro de esas personas hay personas buenas, que dan consejos, y en eso había otro ingeniero que era mi amigo y le planteé la idea, le dije "sabes que, ingeniero, quiero hacer este documento pero no tengo más o menos una idea clara de como se hace" entonces él me dijo "yo te voy a dar un papel donde hay de la Comisión de Regantes, te puedes más o menos dar una idea de eso" y feliz y contento, me dio ese papel y yo me fui a mi casa y me puse a leer de canto todo.

Y entonces, en eso, este, yo me fui a leer, y leí y leí varias veces, siempre con la moral en alto y con los problemas que tenía en mi casa porque mi esposo no me dejaba de estar en esas cosas, porque no estaba de acuerdo porque según él se ha cambiado el mundo antiguo donde su mamá les cocinaba, les lavaba y su papa salía a trabajar, yo, como les vuelvo a recalcar, nunca me gustó esto, bueno porque yo, como les digo, yo no he nacido para eso.

En eso, este leí este papel, ya era noviembre, noviembre, me invitaron para viajar a Trujillo a un Encuentro de Mujeres que estaba realizando una Financiera, entonces yo escribí ese papel con lapicero, y entonces yo me había pensando en el ómnibus, en el ómnibus, como le iba a decir a la señora o el caballero que iba a venir de la Financiera, no? ahí, que nosotros necesitábamos dinero, yo iba pensando porque había dejado a mi hijo también en mi pueblo, entonces, en el ómnibus estaban jugando al bingo los pasajeros, yo no quise participar porque no sabía yo jugar al bingo, entonces la señorita me dijo agarra nomás, juega, la señora que estaba a mi lado me dijo, "sí, yo te voy a enseñar", en eso salí ganado el bingo, los dos pasajes, porque realmente no tenia plata tampoco yo.

Entonces llegamos a Trujillo, llegamos una tardecita con una compañera que iba también, llegamos a un local donde estaban las mujeres reunidas, habían discutido ya muchas cosas durante el día, llegamos como siempre, yo con alegría y todo eso y les dije sus saludo a todas las mujeres en nombre de mi provincia no?, y feliz y contenta y al día siguiente, todas eran las mujeres trujillanas, parece que son bastante racistas, estaban muy bien vestidas, no? un poco como las señoras de la ciudad, ellos decían que eran de la zona marginal, que tenían bastantes necesidades económicas, pero yo noté esa diferencia, que a nosotros nos habían recibido, un poco que nos marginaban, porque nosotros de la sierra somos morenitas y quemadas no? por el frío y quizás no hablamos bien también.

Entonces en eso al día siguiente, había una señora de Puno, así también como yo, que tal no?, yo llevé mi ropa y nos pusimos nuestra ropa, al día siguiente, y novedad para ellos, porque nunca habían visto así, no? y nosotros si realmente éramos campesinos y mujeres de zonas altas y estuvimos feliz y en eso llegaron el periódico, llegó la

Y en ese momento, en ese se me ocurrió no?, que habían bastantes mujeres, que estaban los representantes de la Financiera, que, este, siempre me acuerdo, se me ocurrió decir que nosotros íbamos a hacer otro encuentro, un congreso de mujeres donde la población meta para nosotros era trescientas mujeres, juntar en la provincia, y que íbamos a invitar, y en eso abrí mis brazos y dije gritando "yo quisiera que todos vayan a ese encuentro y que podamos compartir las ideas, porque en eso estamos las mujeres del Perú", había de la selva, del centro, de todo sitio, porque creo que la Financiera trabaja en todo sitio, estuvieron allí las personas que trabajan con ellos y yo me puse a llorar y creo que las demás también me acompañaron en ese momento de llorar.

Y así fue la propuesta, y ese papel que yo había escrito le presenta a una representante de la Financiera que siempre me acuerdo, la señora, y ella anunció que sí nos iba a apoyar, que también las mujeres de Trujillo iban a ir a ese encuentro, que el fondo se iba a hacer responsable del pasaje y de todo eso y desde ese momento tuvimos más compromiso la provincia de Caylloma.

Yo me regresé con esa idea y con el ONG que pensábamos hacer este encuentro, la Financiera le había llamado, no? que esa proposición habíamos hecho, y un poco molesto la señora que estaba de la ONG, diciendo que porqué tenía que hacer eso, porqué no le habíamos consultado, que porqué se habían tomado esa decisión, de decir, inmediatamente vas a venir a Arequipa, yo me vine a Arequipa, me llamo la atención, que porqué tenías que hacer esto, que estaba mal ese papel, y que dirá la Financiera, y que esto y que el otro, pero realmente no se si fue así la llamada de atención que la Financiera les hizo, no lo sé.

De allí seguimos preparando, haciendo las cartas, en esa fechas aprendí muchísimo, a la fuerza, a escribir en una computadora, los papeles, porque la comisión organizadora que es que formamos, realmente, como decimos, las mujeres que estaban allí realmente no sabían para qué nos habíamos comprometido, más hacían problemas, reclamaban de los pasajes, reclamaban una cosa, otra cosa ay, y a pesar que cuantas veces nos han dicho hay que delegar cosas, se delegaba cosas, no hacían, entonces yo de vuelta tome la decisión y la conducción para que se lleve bien el congreso.

Yo me partía, yo día y noche trabajaba, o sea, para que todo salga bien, faltaba camas, faltaba, y hasta ese momento ya tenía más o menos cuatrocientas personas que iban a participar, y un poco que descuidé mi casa, todo, pero si salió lindísimo, y yo me sentí orgullosa de haber hecho algo así, y yo soy joven y sigo pensando que algún día voy a hacer algo que sea diferente.

Y en ese congreso realmente las autoridades nos han reconocido lo que se ha hecho, creo que las instituciones también, y cuando terminó el congreso, allí me di cuenta que habíamos hecho algo que valía la pena, a partir de ese momento me comunicaba con diferentes partes del Perú, con instituciones privadas, no privadas, eh, hasta con la señora, con una congresista, por

Pero yo no pierdo mi persona, sigo pensado que con, umm.. a seguir trabajando aquí, en la zona, por las mujeres, con nuevas ideas, con nuevas capacidades que pueda recoger, desenvolverme en mi zona para poder sobresalir más que todo, y a las mujeres y a los niños y jóvenes porque es el futuro de mi país.

Y así transcurrió mi vida. Ahora estoy trabajando en una institución, donde siempre sufro los maltratos, psicológicos, de insultos, sufro, siempre tratan de rebajarme, porque quizás los de la institución todos son profesionales menos yo, y estoy, este, yo me dedico a leer un poco y a aprender más de las personas, porque para mi las personas con que converso, las personas que me hablan para mí es mi libro, porque yo aprendo de ellas, ellas me dicen una cosa, y yo trato de captar, de entender lo que ellos me dicen, porque así trato de competir con mis compañeros de trabajo, porque ellos en todo momento dicen como puede la Maruja trabajar acá, si ella es, este, cualquier cosa, más o menos así, y cómo se va a comparar con nosotros, así tratan de rebajarme las señoritas que trabajan allí, pero yo sigo adelante, para poder sobresalir y después mejorar mi vida.

Y aparte de ese problema que uno tiene en su trabajo, y tenía problemas en mi hogar. Mientras que yo salía así, de viaje, mientras que yo, este, participaba en esos encuentros, mi esposo, este, había cambiado muchísimo, había decidido, parece, que yo había perdido ya mi personalidad de mujer, porque ese tipo de mujeres no había, porque casi prácticamente era la única que estaba así, en esa provincia, entonces vinieron los problemas, más y más, y yo había luchado por sobrellevar y por mejorar mi vida y mi hogar, yo sufría maltratos psicológicos, sexuales, físicos, por parte de mi pareja.

Entonces yo decidí no tener más hijos, y mientras no quería que practique la planificación familiar él, yo pues fui sola al centro de salud y me hice planificación familiar, porque, eh, no quería, porque no estaba funcionando mi hogar, porque no había una comprensión con él, y después ahora, en los últimos tiempos, este, ya los problemas habían llegado a extremos y decidí algo muy importante en mi vida. Hay muchas mujeres que están sufriendo los maltratos y quizás porque no saben trabajar, y tienen que ser así, maltratadas, y soportan todo lo que el esposo les haga, porque, no quiero exagerar, pero a veces es así, yo me rebelé a eso, a mí, realmente, no, no, no me gusta que, por decir, cocinar, estoy pensando en otras coas, como debo hacer, que debo hacer, eh, que no sean ya trabajos domésticos.

Y a veces yo misma digo, pienso, que de repente no debo ser mujer sino hombre, y por eso tengo esas ideas diferentes a los demás mujeres, porque no puedo pensar en eso, en estar lavando, cocinando, atendiendo al hijo, yo lo hago, pero quizás por compromiso, y quizás en las madrugadas, lo hago, me levanto a las 4 de la mañana para cocinar, para lavar, y que tenga el día libre para mis asuntos, de gestión de reuniones de participación, así, y entonces esas cosas a mi pareja no le ha gustado no?

Llegó un momento en que él me dijo que hasta acá las cosas llegaron y que si seguimos seguirán los maltratos psicológicos, eso, y entonces decidí que mi vida era otra cosa, y entonces decidimos como dos personas cultas, dos personas que sabemos pensar, en separarnos, nos separamos y ahora yo lo tengo a mi hijo, estoy trabajando yo y es una decisión importante que yo tomé en mi vida, estoy feliz, contenta, tengo el tiempo para poder, este, para poder decidir mis cosas yo, porque estoy, actúo de padre y de madre, y durante esos tiempos que yo vivía con mi esposo yo, eh, prácticamente lo he mantenido a él porque no trabajaba, estudiaba, no se preocupada en traer un pan a la casa, yo no más, con lo que salía al campo a trabajar o era promotora o me ganaba un viático, con eso lo he mantenido y parece que eso le gustaba, no le gustaba trabajar, él era importante, él era profesional, él era una persona que no podía trabajar en una chacra, era profesional y que no podía perder su ética profesional y que si no encontraba su trabajo de su profesión no iba a trabajar, y no pude soportar yo eso, y bueno, decidí pues, separarnos.

Y ahora estoy más tranquila, porque para mí ha sido una trauma realmente tener un esposo. Creo que yo no nací para tener un esposo sino para, no sé, realmente, a mí me gusta ser dirigenta, ser líder, y estoy luchando por eso, porque quiero serlo, y estoy luchando y dándome tiempo necesario para mi hijo, para mi hogar, y también para ser líder, para luchar por mi pueblo, por mi gente, que los quiero muchísimo, y el dolor lo siento así como lo siento yo, y desde, como quiero decir, este, como muy joven he sido dirigenta, en mi escuelita, cuando era niña, y después en mi colegio, cuando yo estudié teniendo mi hijo ya, estando regidora estudié también en un Instituto, porque yo quería superarme, quería tener un papel.

Iba al instituto con mi hijito, y era la única mujer allí, en mi clase, porque eran profesión agropecuaria, y mis compañeros, todos me apoyaban con mi hijito, me ayudaban, y yo era perseverante, me gustaba hacer mis tareas estar, al día en mis cuadernos, y me pasaba noches enteras estudiando, porque de día no podía, porque estaba en algún sitio, o porque tenía que ir a un club, o porque mi hijito no me dejaba, tenía que cocinar, y de noche nomás podía estudiar, a revisar mis cuadernos, a hacer mis tareas, a revisar.

Y así llegué a estudiar para profesión agropecuaria, y ahí estaba conformando la presidencia del consejo estudiantil, donde estuvimos luchando por hacer el local del instituto y tenemos una buena infraestructura de INFES, lo que ahora han construido por gestión propia de los mismos alumnos, yo, hay tractores, hay cosas así en el mismo instituto, donde yo me iba con mi hijito a sentarme a la puerta del Ministerio de Agricultura a Arequipa y conversar con el Director Regional de Agricultura y ahí yo me entraba y le decía yo vengo en nombre del Instituto y le decía que nos resuelva, que nos dé de una vez el tractor porque él nos había prometido darnos el tractor.

Ahora tenemos el local, tenemos el tractor, estoy feliz porque de alguna manera he colaborado para que esas cosas hayga y también mis propios compañeros reconocen, no? Y ahora, este, eh, ahora que así pasa mi vida, estamos así, ahora que ya vienen las elecciones municipales otra vez, este, algunos señores que quieren ser alcaldes provinciales están haciendo propuestas para que yo pueda ser una regidora, o alcalde de mi distrito y entonces yo, este, yo, un poco indecisa quizás porque, quizás me siento un poco que me falta alguna capacidad para ejercer ese tipo de trabajo.

Y si hay alguna mujer que está en ese camino, que luche, se que va a lograr, las mujeres tenemos, somos muy in

Que sigan luchando no, más que todo a las jóvenes mujeres, que están abiertas a formarse, ellas pueden ser el futuro de nuestro país y ocupar un cargo importante en su pueblo, en su provincia, y porqué no, llegar al Congreso, mi sueño es ese, llegar a tener un cargo importante y luchar por las mujeres, por los niños y que no sufran lo que yo he sufrido y lo que yo he pasado, y aunque no están bien visto la separación que yo tengo, en mi pueblo, porque yo, ellos dicen, ha viajado la Maruja, tantos sitios, tantas cosas, tanto ha aprendido para que pase eso en su casa, pero no es así, no tenemos nosotros porque sufrir esos maltratos y creo que tenemos derechos de respeto y de autoestima, entonces hay que decidir.

Y bueno, las mujeres tengamos una participación activa en las reuniones que hay en nuestros pueblos, porque a veces uno va y mira a las mujeres sentadas en un rincón, es una participación pasiva, no opinan, no dicen nada, y ese es el problema. Los hombres nos miran, ve no participa, ni dice nada, ay, su opinión no vale, así dicen, no? Pero si nosotros les decimos, en nuestra forma de hablar, en nuestra forma de pensar, entender lo que se trata en las reuniones, vamos a tener una participación activa, y así vamos a empezar.

Porque yo me doy cuenta, cuando yo voy a las reuniones así, yo opino, participo, y la gente escucha, realmente les interesa lo que yo puedo hablar, a veces, en forma de burla, con sus risas y todo, como siempre los hombres burlones, se burlan de lo que hablo, pero a mi no me importa, porque para mi es algo que cuando se ríen, cuando hablan, para mi es una experiencia y eso me hace mejorar mi forma de pensar o como debo entender, para que no vuelva a suceder, es una experiencia, y eso, y le recomiendo a las mujeres que tenga una actividad fuerte, y que participen, para que no tengamos esa marginación.

Que se dedique al trabajo del hogar, al trabajo doméstico decimos, tengo que cocinar lavar y punto, eso no es todo nosotros podemos trabajar, igual que los hombres, participar, somos igual, no se en qué nos diferenciamos, y esa participación hay que hacerlo, yo estoy contenta porque de alguna manera he logrado eso que siempre soñé, tengo gente que realmente me estima, y cuando, gente que me apoya en las decisiones que tomo, y cuando uno ve eso realmente se siente feliz, contenta y entonces se siente más comprometida con su gente, no cierto, y eso me da mucha fuerza, mucha decisión para seguir luchando en todo lo que se pueda. Si algún día logro mis sueños, este, mi vida habrá cambiado y creo que de alguna manera habrá cambiado la vida de los demás.

CONTACTO

Javier Alarcón Cervera

Calle Islay 335, Urb. La Perla,
Arequipa, Perú

Correo Electrónico:

Retornar