Rosa María Vacacela Gualán

ECUADOR

1.- Nacimiento e Instrucción

En aquel paisaje, donde los maizales cantan el himno a la vida y el verdor acariciante siembra de sueños y esperanzas, esa es la tierra de la Cultura Saraguro, esta tierra fértil y encantadora me vio nacer el 15 de junio de 1953.

Desde niña aprendí lo que es mi cultura, las fiestas, los trabajos y las tristezas. Siempre libre y jugando con las vacas y las ovejas aprendí las responsabilidades de la vida. Luego fui a la escuela de Monjas Marianitas a la edad de 7 años. Terminado la Primaria, yo tenía tanto interés de continuar estudiando, pero la falta de recursos económicos, la poca importancia que tenía el estudio en ese entonces obligo a mis padres a suspender el estudio. Tuve que dedicarme a ayudar en la ganadería y agricultura base económica principal de sobrevivencia.

Entonces pensé en una estrategia, vincularme a una organización religiosa denominada "Legión de María" y por ende al cura párroco.

Les conté mi interés por continuar los estudios secundarios, entonces ellos se encargaron de persuadir a mis padres para conseguir la voluntad y apoyo económico para enviarme a estudiar a Quito. Conseguí a través del padre una beca en el Colegio Normal la Dolorosa de Madres Lauritas. Estudié internada hasta Cuarto Curso, luego terminé mis estudios en el Colegio María Angélica Idrobo.

Un factor importante que me ayudo en la toma de decisión para superarme fue la formación que recibí en el seno de mi familia. Mi padre tuvo 6 hijos (3 mujeres y 3 varones), él cuando me dio la secundaria a mi, se comprometió a dar a todos los hijos sin distinción de sexos. Esta valoración me proporciono seguridad y autoestima.

Estando aun en el Colegio ya definí mi carrera de economía.

Entendí que era un factor principal en la sobrevivencia de los pueblos y que era necesario utilizarlos adecuadamente.

Antes de terminar el colegio me casé con el Sr. Luis Alberto Macas y tuvimos un hijo, pero eso no fue un impedimento para continuar mis estudios. Los dos teníamos la certeza de que el estudio era muy importante en nuestra formación y en nuestro futuro. Entonces seguí 2 años de linguística en la Universidad Católica, luego ingresé a economía y culminé en la Universidad Central de Quito. Posteriormente seguí tres años de sociología en la misma universidad a fin de complementar los conocimientos adquiridos.

Así con el esfuerzo propio y el apoyo de mi esposo logré continuar mis estudios en medio de las responsabilidades como madre, esposa y compañera.

Mis sueños e ilusiones se hicieron realidad cuando culminé mis estudios de economía y me gradué, pues fue tanta la felicidad que sentí al haber vencido las dificultades y pude salir adelante pese a tantas crisis: familiar y económica; más pudo mi perseverancia y esperanza de convertirme en una persona capaz y útil como indígena y como mujer para la sociedad y en especial para los pueblos indígenas. Esto lo heredé de la rebeldía de mi cultura saraguro y de mis padres que ansiaban mejores días para sus hijos, por eso recuerdo con gratitud todo el esfuerzo y sacrificio que hicieron mis progenitores para que yo sea lo que soy ahora.

2.- Vinculación a la Organización

Igualmente, desde niña participé con mis padres en las mingas y reuniones comunitarias. Me gustaba mucho ver a la gente como se reunía para trabajar y solucionar los problemas, eso me daba coraje y ganas de vincularme a participar, pero también debo resaltar el liderazgo de mi padre que me enseño a participar en la organización y a pensar en el bienestar de los demás; en la fuerza que tiene la gente organizada para enfrentar los problemas económicos y de discriminación socio-cultural frente a los mestizos.

La discriminación y la impotencia lo he vivido día a día y eso ha sido el motor de la lucha, recuerdo que me decían que para evitar la discriminación cultural debo cambiarme de ropa, pero por otro lado, mi padre me decía "nuestro vestido, nuestra cultura no debemos abandonar". Estas palabras me dieron ánimo para seguir siendo lo que soy, nunca abandoné mi cultura y con ella misma he abierto distintos caminos estratégicos de reivindicación.

Cuando estuve en el colegio me vinculé a organizaciones junto con las madres Lauritas en las luchas por las tierras, especialmente en las provincias de Tungurahua y Chimborazo. Posteriormente, en 1975 empecé mi lucha formal vinculándome a organizaciones indígenas de la Amazonía, al ECUARUNARI, Federación Shuar, entre otras.

3.- Experiencias de Trabajo Profesional

En 1978 logré combinar el trabajo formal con el trabajo organizativo dentro del proyecto de Educación Bilingue. La base de este proyecto fue revalorizar la cultura y las ciencias que tiene la población indígena. Con esa vision me inicié como investigadora y elaboradora de materiales didácticos en quichua y cas

En el Ministerio de Industrias, Comercio, Integración y Pesca, trabajé en coordinación con el Instituto de Cooperación Iberoamericana apoyando en la ejecución de proyectos artesanales.

En base a mis principios ideológicos y políticos colaboré como Directora del Deparmento Financiero de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE). Posteriormente, fui Directora del Departamento de Educación Bilingue en el Convenio de Educación MEC-CONAIE.

Alcancé mi objetivo de apoyar directamente en acciones concretas a las comunidades en desarrollo rural, cuando trabajé como Extensionista Social en Cañar en el Proyecto CARE-PROMUSTA. Luego, ascendí como Metodologa de la Unidad Técnica del mismo proyecto a nivel nacional.

Experimenté como Sistematizadora y Metodologa en el Proyecto ADRAI-FUDECOOP y capacitadora a la vez con los indígenas de Chimborazo y Cotopaxi.

Nuevamente, tuve la oportunidad de prestar mis servicios en CARE-PROMUSTA como Especialista en Comercialización con productos de las comunidades.

Por delegación de la CONAIE trabajé como Consultora de Género y Medio Ambiente para el Decenio de los Pueblos Indígenas, auspiciado por el PNUD.

Actualmente estoy trabajando como Directora del Proyecto Saraguro-Yacuambi que depende de la Subsecretaría de Desarrollo Rural del Ministerio de Bienestar Social. Esta experiencia es muy linda porque estoy dirigiendo a un proyecto en el que el 80% son varones y mestizos y un 20% mujeres y pocos indígenas como técnicos.

Todo este proceso de compartir con la gente, me ha servido para aprender y entender muchos problemas. Pues el conocimiento y las experiencias me alientan la lucha incansable para romper las estructuras caducas de prejuicios sociales, de injusticia económica y política y levantar la frente de las nacionalidades y pueblos indígenas de mi patria.

Dentro de este proceso de lucha contra la injusticia social, cultural y política, también descubrí la discriminación por sexo y que muchas veces se lo quiere ocultar aduciendo que es cultural. Es allí también mi lucha por conseguir la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

La capacidad de la mujer es innegable en todos los espacios de la vida (familiar, organizativo, productivo y reproductivo), sabemos ser madres, amigas y compañeras. Es así como aprendí a apoyar a mi esposo y compañero. Caminamos el mismo sendero en busca de mejores día para la población en general.

El liderazgo como mujer lo heredé de mi padre, desde mi hogar, cuando mis padres me dieron un trato igualitario frente a mis hermanos varones, nunca escuché a mi padre que la mujer es menos que el hombre. Esta idea siempre lo cultivé y eso me motivo la lucha por conseguir la igualdad en todos los ordenes, aunque debo confesar que fue difícil romper esta estructura dentro de mi mismo hogar y lo que produjo crisis e incomprensiones porque yo no era esa mujer sumisa, pasiva y obediente.

Sin embargo, el mundo externo hoy me ha llegado a comprender y a estimar, a no culparme de la separación y mas bien reconocen mi valentía y mi capacidad para salir adelante. Sufrí mucho por los prejuicios sociales y culturales, pero ahora los he logrado vencer en base a muchas estrategias. Mi liderazgo no ha sido directo, sino indirecto; siendo persistente, compañera, amiga, confidente, asesora,consecuente ideologicamente con la causa y capaz profesionalmente frente a mis compañeros de lucha.

También dentro de mi familia, mis hermanos y hermanas me han apoyado, me respetan y me estiman. Tengo el aprecio y el amor de mis hijos, pese a que no les he dedicado el tiempo completo a ellos por tener los compromisos de trabajos profesionales y organizativos.

Muchas reuniones, marchas y protestas han sido organizadas e iniciadas por mi. Así, recuerdo cuando trabajaba en la CONAIE me dediqué a tiempo completo a sacar adelante a la organización y es cuando se dio el Levantamiento Indígena de 1990, yo elaboré la primera bandera (WIPALA) de la CONAIE que sirvió de lucha e identificación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador. Por eso, ahora estoy convencida de que ser líder no es solamente cuando se es presidenta, ser líder es saber caminar junto a la gente en el proceso de lucha de los pueblos.

También estoy convencida de que soy una mujer dirigente por mi trabajo desinteresado y por mi convicción de que mis conocimientos deben ser un aporte para el desarrollo y mejoramiento de esta sociedad actual.

Con esta concepción de que la mujer debe salir adelante, he participado en organizaciones de mujeres mestizas de la ciudad, es decir formo parte de Mujeres por la Democracia en Quito. Mi objetivo es conocer mas ampliamente los problemas de género que no son solo de las mujeres indígenas y aprender cada vez más de las experiencias y conocimientos que tienen otras mujeres y organizaciones.

Amigas y compañeras, trabajad junto a los amigos y compañeros con el propósito firme de alcanzar la equidad social, económica y política, sed incansables en el amor y la esperanza, nosotras somos el motor de la vida, la libertad y la victoria.

Modesta y muy brevemente les he contado mi historia en estas páginas, tratando de compartir las experiencias, las tritezas y alegrías que nos unen en esta hora de lucha para conseguir un mundo mejor.

Rosa María Vacacela G. Ecuador

Contacto

  Ana María Ulloa

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