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María Santos Minchan Heras
PERU
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Dirigente de la Asociación de Mujeres Productores María
Parado de Bellido, Comunidad de Pariamarca, Provincia de Cajamarca
Departamento de Cajamarca/Perú
A mi me bautizaron como
María Santos Minchán Heras, voy a cumplir los 45 años, yo nací el 3 de
noviembre de 1952 en Shucapampa, cerca de la planta eléctrica.
A los 7 años me
pusieron a la escuela de Shucapampa y mi profesora se llamó Hormecinda Cabrera,
yo estudiaba en la mañana y en la tarde, estudié transición y pasé a primer
año, pero tuve que retirarme porque mi papá no quería que estudie, él decía que
las mujeres no valíamos para estudiar y sólo dejó que estudie mi hermano el
hombre.
Entonces a los 8 años
yo andaba a la plaza a vender: compraba olluquitos,alverja verde, trigo pelado
eso vendía y me quedaba una ganancita. Los días que tener vendía, los dias que
no tenía que vender me iba a pastear sus borregas de mi abuelita, me iba a
pastear como hilar en mi rueca y en la tarde juntaba leña porque sino la maja
nos caía, nosotros éramos muy pobres yo andaba con mis pies en el suelo, mi
papá no se alcanzaba con la plata y así seguía pasteando y vendiendo para traer
algunas cositas para comer y a veces como mi papá era borracho la plata lo
terminaba en el aguardiente o la chicha.
Entonces mi mamacita me
enseñaba a tejer fajitas o torcer el hilo así en las tardes yo tejía para
usarlo en nuestros fonditos y también hacía mis pullitos y mis frazadas para
dormir.
A los trece años con
las ganancias de la plaza tenia mi platita, ya me di cuenta que los que tenían
plata sus hijos seguían poniéndolos en la escuela, yo lloraba que desgracia que
mi papá no me ponga en la escuela y sólo a mi hermano y como yo tenía un
poquito de platita le dije a mi mamá que me iba a ir a la escuela ya que tenía
para mis cuadernos, porque !que tal raza que solo mi hermano estudie!. Compré
mis cuadernos y como la escuela estaba frente a mi casa yo misma me matriculé y
entré al primer año de nuevo a repetirlo, después pasé al segundo año y los
domingos me iba a la plaza porque mi papá no me daba nada porque no quería que
estudie y yo era muy in
Cuando ya tenía quince
años mi mamá me matriculó en el taller de tejidos incaicos aquí al lado del
asilo, arribita, había un taller de tejidos, la directora era la señora Fidelina
Becerra y mi profesora era la señorita Graciella Terrones. Aprendí tejidos más
grandes por ejemplo ponchos para esos caballeros que montan caballo, pero de
hilo finito y ahí me daban una propinita. Pero como yo no era tan soncita, yo
también tejía en mi casa y hacía ponchos y los vendía y esa ganancia era para
mi casa.
Sabía tejer, urdir y
quien compraba, yo tenía no harta plata pero recogí y me compraba mi ropita,
porque antes andaba con una sola ropa que me compró mi abuelita, pero cuando
tenías mis ganancias hasta me compré mi chompita de fábrica. Seguía trabajando
en el taller, teníamos pedidos y aparte así en mi casa yo andaba bien, me
compré zapatitos y que bonito me sentía.
De 16 para 17 años que
estaba salgo con mi gentecita, pero yo no quería casarme. Yo nunca estube con
el hombre, sólo porque una vez lo encontré en el camino y se paró a saludarme. Es
que él era amigo de mi papá y se iba a la casa a tomar y un día le conversó a
mi papá y le dice para casarnos. Así era antes, yo tenía miedo porque si decía
que no, seguro que mi papa me pegaba y así me casé campesinitos nomás no de
blanco. He sufrido mucho.
Tuve ya mis hijitos y
entonces empecé a viajar por San Marcos para comprar y vender varias cositas:
ollas, menestras, todo lo que se podía.
Después en Pariamarca
se formó un taller con el Silvo Agropecuario donde daban alimentos, como yo
sabía tejer, me integré pues allí en el taller, ayudaba a las profesoras. Así
estuvimos varios años, pero se terminó y los ingenieros del Silvo Agropecuario
me dejaron de profesora y me daban una propinita, pero ya no había alimentos. De
todas maneras con otra amiga no dejamos el trabajo porque aparte del taller en
mi casa también tejía, hacía alforjas, bolsas y los vendía.
Con mi amiga nos
retiramos del taller y en mi casa hilábamos, tejíamos y usábamos tintes
naturales y venían los gringos y me compraban frazadas, ponchos, así para poder
comer para la vida nomás. También vendía a una tienda de artesanía por arriba,
por Belén, pero ya cerró.
Entonces formé un grupo
de madres contándoles las cosas que he pasado, mis experiencias, lo que se
sufre como mujer cuando nos hacen a un lado, nos marginan o cuando el hombre no
nos da la plata hay que trabajar, así aconsejándoles
En ese tiempo trabajaba
con 80 madres también con el apoyo de Diofasa que nos brindaba alimentos por
poco tiempo, pero hice trámites y solicité apoyo a PRONAA, que nos dio
alimentos pero tambien por poco tiempo.
Después algunas madres
se retiraron porque no querían participar sin alimentos y algunas no querían
que yo dirija el grupo, pero yo sentía que podía y que sabía cosas que iban a
servir a todas. Nos quedamos 70 madres, después 60 y 50. Ahora somos 44 madres
y nos hemos organizado y seguimos adelante. Me ha costado mucho tener el grupo
de ahora, bueno le llamamos Asociación de Mujeres Productoras María Parado de
Bellido de Pariamarca.
Existe la envidia,
había gente que no me dejaba trabajar,decian que yo me robo la plata, que
exploto a las madres, pero son mentiras, todas trabajamos porque el trabajo es
así.
En un principio mi
marido no me ayudaba, se molestaba, me pegaba, porque no quería que me reuna
con las otras señora, decía que sólo nos íbamos a chismosear, que la mujer era
para que esté en su casa cuidando a sus hijos o criando los animales, yo tenía
cólera. Entonces dije yo he sufrido mucho de chica sin poder terminar de etudiar
sin saber leer o escribir bien y no me dejé y como decían que la mujer también
es fuerte decidí seguir trabajando. Ahora mi marido ya está casi viejo, pero me
ayuda en cualquier cosita.
Si pues ahora somos 44
socias y como les enseñé a tejer y teñir hemos trabajado en eso nomás. Pero
como ahora soy un poco más in
La idea de trabajar en
cerámica fue mía, yo la practiqué y ahora trato de enseñarles a las otras
señoras que aprendan. También me conseguí un maestro de ollas de la Cruz Blanca
para hacer mejor nuestro trabajo en cerámica.
Ahora en nuestra
organización ya tenemos plata, con apoyo del Proyecto FEAS hemos contratado a
nuestros asistentes técnicos y les pedimos que nos orienten. La señorita Amparo
nos enseña la crianza de cuyes, tenemos nuestra granja, cada una de las madres tienen
su granja y ya vendemos cuyes que nos vienen a pedir acá a la organización.
Los técnicos nos están
ayudando y nos están enseñando sobre todo en los cuyes y después queremos
sembrar, pero será después todavía, cuando todas las madres tengan tiempo y se
decidan a trabajar.
Eso no más todo lo que
he pasado
María Santos Minchán Heras
Contacto
PROYECTO DE FOMENTO DE LA TRANSFERENCIA
DE TECNOLOGIA A LAS COMUNIDADES CAMPESINAS DE LA SIERRA (FEAS)
Jr. Cahuide 805, piso 1, Jesús María
Lima, Perú.
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