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Lucila Herminia Rojas Sasso
CHILE
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MUJER DIRIGENTA
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AUTORA
: LUCILA ROJAS SASSO
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ASOCIACIÓN GREMIAL DE
ARTESANAS SOLARES VILLASECA.
En 1946
nací en Villaseca, un pequeño poblado al interior de
Valle de Elqui, en el Norte Chico de Chile. Un 20 de Junio
corrí por los campos que rodeaban mi casa. Estos campos estaban llenos de
vegetación, eran preciosos, era como estar en el paraiso.
Fui sólo tres años a la escuela básica, porque mi familia era muy pobre. Mi
madre trabajaba para alimentarnos, mi padre no se procupaba
mucho del trabajo y eramos seis hermanos, cinco
mujeres y un varón.
Mi infancia
fue corta pero feliz, por que desde niña mi relación con la naturaleza ha sido armonica y de respeto. A la edad de once años comence a trabajar, como empleada doméstica y luego a la
agricultura campesina de subsistencia, cultivando hortaliza. No era fácil para
una niña de trece años entrar al mundo de las responsabilidades de adultos. Mi
madre tuvo que salir a trabajar y me dejo en la casa a cuidar a mis hermanos,
entre las cuales habían un par de gemelas. Así me
convierto en dueña de casa.
Me casé a
los 19 años, el año 1966. Justo en ese mismo año en Villaseca
se forma la junta de vecinos, la cual estaba compuesta por 20 familias. El día
17 de octubre se forma la juna de vecinos, comenzando
como socia de esa institución. Luego al poco tiempo se forma un centro de
madres, siendo la directiva como presidenta la señora Elcira
Carmona, secretaria Alicia Salazar, Tesorera Lucila Rojas, o sea yo.
Tome este
cargo por un periodo de cuatro años, trabajamos mucho para colocar el alumbrado
público al lugar, construir una sede social, por que no teníamos donde
reunirnos. No fue fácil convencer a mi esposo que me dejara trabajar por la
comunidad y no, para mi familia exclusivamente, pero lo logré.
Como mis
estudios fueron mínimos, me costo al principio; pero tenía el entusiasmo para
seguir. Entonces se dictaron unos cursos de primeros auxilios por unos doctores
cubanos, rendí el curso y recibí mi diploma en la Municipalidad de La Serena.
Fuimos pocos los que aprobamos el examen, pero fue lindo lograr lo que una se
propone.
Luego
comencé un curso de APROFA, que lamentablemente no pude terminar por mi
trabajo. Había quedado sola, mi marido fallece de cáncer y mi responsabilidad
como madre y jefa de hogar era mayor. Tuve que trabajar mucho para salir
adelante con mi familia. Esto me significó irme de Villaseca,
a otros pueblos en busca de mejores posibilidades laborales.
En 1979
regreso a mi Localidad y me integro a las actividades comunitarias, tomo el
cargo de Presidenta del Centro de Madres de Villaseca.
Fue lindo volver a trabajar por mi localidad, ese año fuimos de paseo a la
playa, ya que muchos de nuestros hijos no conocían el mar. Trabajamos bastante
para logra éste paseo de fin de año.
Pero no
todo era lindo en el pueblo, durante un operativo se había colocado una Copa de
Agua Potable para abastecer la población, pero el agua había que pagarla . Entonces el Presidente de la Junta de Vecinos
organizo grandes bailes con venta de bebidas alcohólicas, los cuales dejaron
considerables ganancia. Todos los socios de la institución confiábamos en él y
dejamos que administrara los fondos de la Junta de Vecinos. Este señor no era
del lugar, estaba de paso y muy pronto se fue y dejo a la Junta de Vecinos con
una deuda de agua difícil de cancelar.
El Centro
de Madres toma esta deuda, ya que era la única institución del lugar que estaba
en condiciones de hacerlo. Organizamos venta de empanadas, bailables y logramos
pagar la deuda y nos repusieron el suministro. Pero entonces vino otro desafío,
la única copa que había no alcanzaba a abastecer a todo el pueblo, la comunidad
había crecido, eran ya 60 familias. Entonces fue necesario seguir trabajando
para colocar una segunda copa de agua y un pilón.
Cuando
realizábamos un baile de Año nuevo, en 1981, con los juegos artificiales que
vendían los señores de la orquesta, los niños quemaron la ramada, que era de
monte y se perdieron todos los instrumentos de la orquesta. Esto fue algo
terrible, pero a pesar de eso seguí adelante, aunque había un poco de
descoordinación en la Comunidad por los últimos hechos acontecidos.
En febrero
de 1981 me vuelvo a casar y me retiro de las actividades comunitarias,
participando sólo de las reuniones de Junta de Vecinos.
En el año
1989, aparece algo que me llama la atención y me motiva a volver a ingresar
activamente en una organización. El INTA llega a la localidad a dictar cursos
de nutrición familiar, en el que me inscribí para participar, allí escuche
hablar por primera vez de Cocinas Solares. Este curso se dicta en el mes de
noviembre, y como exigencia había que aprender y estudiar ocho libros de
alimentación y nutrición familiar. Fue gratificante aprender a conocer de
nuestra alimentación y poder comprender lo que significa la nutrición en la
vida y actividades de las personas. Di el examen y quedo en los primeros
lugares entre personas que tenían mucha más escolaridad que yo.
Esto me
incentiva a seguir participando y me entregaron una Cocina Solar para
experimentar y en este artefacto desconocido, logro cocinar los alimentos para
mi familia. En esta cocina fui descubriendo muchas cosas de los alimentos,
especialmente de sus condiciones nutricionales, de los olores y colores, etc.
Junto a mi
esposo, la acondicionamos para dar un mejor uso y hacerla más practica, esto me
hizo soñar con mejorar la calidad de vida de mis vecinos.
Motivada
por esta nueva experiencia, logré incentivar a mis vecinas y formamos una
institución llamada Comité de Cocinas Solares, apoyadas por las profesionales
de INTA y una asistente social. Hoy somos la Asociación Gremial de Artesanas
Solares de Villaseca, con Personalidad Juridica.
Nos
dedicamos a juntar fondos mediante la venta de empanadas de pino y queso,
completos y ropa usada. El 29 de septiembre de 1990, tomo el cargo de tesorera
de esta organización y recibo $20.000 de fondos, seguimos haciendo actividades
para reunir fondos y logramos tener $360.000, más un subsidio de la FAO y La
UNESCO, comienzo a trabajar con grupos de señoras para construir treinta y tres
nuevas cocinas, las cuales recibirían 33 familias de la Comunidad. Después de
haber comenzado esta experiencia con cinco cocinas en la localidad, las cuales
fueron puestas en forma experimental, se lograba tener 33 nuevos artefactos
para ser usados, lo que sin duda era razón importante para sentirse orgullosa y
más motivada.
Seguimos
trabajando con las profesionales del INTA, se dictaron varios cursos de
Carpintería y Medio Ambiente, dos talleres de Armado de Cocinas Horno,
realizado por Víctor Pinto (Ingeniero ) y Raúl Rivera
(Profesor).
Esta
organización continua creciendo y comenzamos a juntar
fondos pensando en crear una fuente de trabajo para la mujer, la institución
comenzó a debilitarse, entonces asumí como presidenta en marzo de 1994 y logro
que ésta iniciativa tome fuerza nuevamente.
Con todo lo
que yo había aprendido sobre cocinas solares, conocí a personas de una
Institución llamada GESTEC, con la cual firme contrato y he podido ir
traspasando mis conocimientos a otras mujeres sobre la construcción y el uso de
las cocinas solares. Así he recorrido diversos Valles de la Cuarta Región donde
hoy existen varios grupos de mujeres organizadas en torno al uso de los
artefactos solares.
Comienzo a
adentrarme en un mundo que no era el mío, pero que me motiva mucho, pues se
trata de ayudar a la mujer campesina, a dejar atrás la pobreza, mejorar la
educación de sus hijos. Todas las mujeres tenemos alguna habilidad escondida,
la cual es importantes descubrirla, no importa que sea la misma de nuestro
marido, pues tenemos los mismo derechos. Si logramos dejar atrás eso que el
puede por ser hombre, vamos a seguir siendo pobres pero no económicamente, sino
pobre de espíritu.
Esta idea
cada vez es más linda y va tomando mayor fuerza, Cocinas Solares de Villaseca se está poniendo importante, vienen extranjeros a
visitarnos, pero no tenemos donde recibirlos, entonces logramos que se aprobara
un proyecto en el cual nosotras hicimos un pequeño aporte de $1.800.000 en
construcción. Este proyecto era de $34.000.000, se construye un lugar con
muchas condiciones, con un espacio adecuado para que pudieran ser usadas las
cocinas solares, pero no lo hemos podido usar, porque el presidente de la Junta
de Vecinos se opone.
El logro
que había en esta localidad, en cuanto al desarrollo de la mujer, ha sido muy
notorio y esto no lo acepta la autoridad local del pueblo. Somos 28 socios de
los cuales sólo 6 son varones, el resto de los integrantes son mujeres, las
cuales en su mayoría son jefas de hogar. Los maridos de las otras han aceptado
que ellas se desarrollen como personas, ante cualquier autoridad. Esto del
machismo del dirigente vecinal, a esta organización le ha perjudicado.
A pesar de
contar con Personalidad Jurídica, Propiedad In
Este último
relato no me desamina, se que no es fácil y que todas
las personas del lugar nos aceptan como somos, participando en reuniones de
mujeres temporeras, sobre la temática de Género y como dirigentes de
Instituciones funcionales y territoriales de nuestra Comunidad.
Bueno, no
se trata de ser diferente sino, de pensar diferente, querer ser mejor, poder
participar de igual al igual, desarrollar trabajos con nuestros maridos, poder
trasladarnos a otra localidad sin tener que pedirle permiso al marido, sino tan
sólo comunicarles y contar con su apoyo y por sobre todas las cosas compartir
con él nuestras experiencias.
Estoy
convencida que esta es la forma que todas las mujeres deberíamos adoptar para
ser felices con nuestras familias y sentirnos de igual a igual con nuestros
maridos. Falta mucho por hacer pero estoy contenta con mi vida, como dirigenta campesina, madre y esposa. A los 51 años creo ser
una mujer realizada, con una familia maravillosa y con un trabajo que me
satisface, como Monitora de Energía Solar.
Contacto
GESTEC
LIMITADA
Colón 824,
La Serena, Chile
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